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Abr 29 2018

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DAMAS Y CABALLEROS: El Estado que se rebela contra sí mismo.

El nacionalismo catalán, como el vasco, no hubiera tenido el éxito político que está teniendo si no se les hubiera legitimado desde fuera, desde los partidos nacionales de izquierda. Incluso se ha justificado su etnicismo, su derecho a la diferencia y a establecer diferencias, su derecho a concebir comunidades en el interior de sus sociedades respectivas. Y todo esto se ha justificado no sólo por la presión del franquismo, sino por una opresión histórica desde la formación del Estado con los Reyes Católicos, cuando en realidad los territorios llamados históricos en nuestra Constitución los reconocieron como tales por la deriva que tomó la sucesión a la corona que dio lugar a las Guerras Carlistas del siglo XIX. Esos son los territorios históricos; los que defendieron con las armas a D. Carlos, como Cataluña y Vascongadas y los que le defendieron desde Galicia con el denominado carlismo de retaguardia.
Una de las causas de nuestras desgracias se debe a la incultura política de nuestros políticos y a la muy escasa preparación política y cultural de los españoles a la hora de enfrentarse a un problema tan complejo como el de los nacionalismos.
La condición de pueblo viene decidida por su capacidad para defender una idea de nación; el proyecto colectivo es, por tanto, anterior al de pueblo. Y si éste es considerado elegido no es por su libertad para decidir cuál es el destino político que prefiere, sino porque está obligado a cumplir un mandato. Así que para un nacionalista no hay ciudadanos y no hay sociedad, sino que hay comunidad y participantes de esa comunidad; el pueblo no son todos los ciudadanos sino tan solo aquellos que responden a unas cualidades vinculadas a la idea supraindividual y que se encuentran incorporados a un proyecto de sociedad, militantes de esa misión cuyo brazo es el partido. No es que la nación dependa de ellos, sino que ellos “son” en cuanto participan de esa idea de nación. ¿Puede haber, se pregunta Cesar Alonso de los Ríos, algo más antidemocrático que esta concepción de la nación y del pueblo?
A partir de esa idea de nación abstracta, intemporal y supraindividual los nacionalistas se sienten justificados para llevar a cabo su misión casi divina frente a cualquier otra construcción jurídica o política en la que están inmersos. A partir de ahí los medios a emplear dependerán de la moral de cada uno. A partir de ahí también la idea de nación los puede llevar a las luchas fratricidas más duras. A partir de ahí todas las estrategias y las tácticas estarán justificadas con tal de que lleven a la consecución de ese objetivo.
Los nacionalistas se dicen y se sienten democráticos porque aceptan algunas reglas del juego institucional, como las elecciones o un cierto funcionamiento del Parlamento. Pero ni siquiera son capaces de entender que el único concepto democrático de nación es el que se basa, como tal proyecto, en la decisión libre de los ciudadanos: que estos son anteriores al proyecto y no al revés, que la nación es un plebiscito cotidiano, la patria del ejercicio de los derechos. Los derechos no pertenecen a la nación sino al ciudadano. Para los no-nacionalistas, “pueblo” son todos los ciudadanos al margen de cualquiera otra consideración. No hay, por tanto, un mandato previo a ellos ni hay unos ciudadanos especialmente legitimados frente a otros en los que descanse una misión enfermiza histórica. Para los no-nacionalistas no hay diferencias entre comunidad y sociedad simplemente porque no existe la idea de comunidad como segregación cualificada frente a la sociedad. Nada de esto es contradictorio con que los ciudadanos, libres e iguales a partir del carnet de identidad, puedan tener una idea de nación, y puedan sentir sobre ellos el peso de la historia, los triunfos colectivos, las derrotas y el patrimonio del sufrimiento por las luchas civiles. Pero lo que hace de esta idea de nación un hecho democrático es que no hay ciudadanos con distintos derechos según sea su vinculación a la idea nacional. No cabe distinguir entre clases de ciudadanos.
Esta dinámica ha permitido a los nacionalistas llegar a la situación diabólica que estamos viviendo: el juego institucional, por un lado, la administración de la exclusión social y del terror social por otro. Así hemos llegado a este Estado doblemente excepcional. En cuanto es una excepción dentro del Estado de Derecho y en cuanto es una experiencia inédita. ¿O no lo es que una parte del Estado se rebele de hecho contra el Estado mismo amparando a las fuerzas desestabilizadoras y de esa forma conseguir la independencia? Reconozcamos, al menos, que se trata de una situación de excepción. Desde el poder se organiza la rebelión contra el poder. Se juega desde la legalidad contra el mandato que emana con toda claridad de la Constitución. No se comparte ésta, pero sí sus consecuencias: el Estatuto. Se aceptó el Estatuto como forma de superar al Estado desde el poder y con la ayuda de fuerzas. Paradójicamente una parte del Estado mismo impide que funcione el Estado de Derecho. El Estado que se rebela contra sí mismo.
Enrique Area Sacristán.
Teniente Coronel de Infantería.
Doctor por la Universidad de Salamanca

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6 comentarios

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  1. Mendieta

    Estimado Enrique, he estado leyendo tu escrito: El nacionalismo vasco-los mitos, y estando, con matizaciones, de acuerdo en casi todo me gustaría apuntar un par de cosas que creo significativas centradas en el punto undécimo de tus conclusiones.
    Los eremitorios estaban ahí por ser la frontera del ducado de Cantabria creado por los godos para contraponerlo al ducado de Wasconia merovingio, que en los siglos VII y VIII fue prácticamente independiente, supongo que conocerás al duque Odón, primer vencedor de los musulmanes en el cerco de Tolosa y mano derecha de Carlos Martel en Poitiers, luego perdieron su independencia, pero les costo mucho tanto a Pipino como a su hijo, solo hay que ver las dos batallas o Roncesvalles.
    Algo que me ha sorprendido es que utilices el contraste de climas entre Atlántico y Mediterráneo para negar la existencia de un pueblo vasco en esa zona, yo te voy a poner un ejemplo que desmonta tu tesis y anterior a esa época osea un pueblo mas antiguo: los Autrigones, según los romanos, a los que parece das mucho crédito, habitaban desde la costa hasta la zona al sur del Ebro, ¿te parece un ejemplo valido?.
    Entre las notas te extiendes sobre la etimología de España, presentando varias posibilidades pero olvidas, no se si a posta, de la semejanza entre la palabra IBER y la palabra vasca para vega de rio IBAR,puede no ser la solución pero no mencionarla me suena a ocultación, ¿igual no habías oído hablar de ello?.
    También llama la atención la obsesión con el termino Vascongadas, al usarlo para épocas antiguas crea confusión geográfica con la realidad de entonces y los conceptos no se entienden bien. Espero no lo utilices como forma de desquite un tanto infantil, sino con animo de concreción. Puedes usar el termino Vasconia ya usado por Ptolomeo en la segunda centuria.

    1. Area Sacristan, Enrique Fernando

      No olvido nada a posta. Según los romanos Bascones eran todos los pueblos vasco parlantes que habitaban al sur de los Pirineos. Incluidos los que hablaban vascuence en Huesca

      1. Mendieta

        Si no lo haces a posta quiere decir que no lo conocías, algo que me chirría bastante en alguien muy leído como tu ya que es una teoría que aparece en prácticamente todos los escritos sobre el tema, yo no digo que sea la autentica pero como no hay un criterio definido entre los especialistas hay que mencionarla, aunque el vascoiberismo este en estos momentos de capa caida., con la griega, fenicia etc. alguna de ellas bastante estrambótica. No me dices nada de los autrigones, los cántabros también habitaban las dos vertientes según los geógrafos romanos al igual que los astures, ¿porque no los vascones?.

  2. Mendieta

    No se muy bien como tomarme lo de que estoy puesto, si con sinceridad, ironía o sarcasmo, como aquí no se nota y yo tiendo mucho a lo segundo y tercero me crea dudas. De todas formas veo que te resistes a aceptar la existencia del pueblo vasco “del que hablas”, y parece que como los romanos, según tu, los mencionan como vascoparlantes no como etnia esto apoya tu tesis, yo te diría que a un pueblo lo define su idioma, ej. , ya ves que me gusta poner ejemplos para que se me entienda mejor, repito ej. el pueblo castellano no existió hasta que no hubo un idioma que los definiera, nadie dudaría aquí de la existencia de un pueblo castellano en el siglo Xll formado por gentes descendientes de vascos, cantabros, francos o leoneses, pero el idioma los modifico a todos ellos y pasaron a ser castellanos. ¿no lo ves así?. No sabemos desde cuando existe el pueblo vasco, esto ni es un orgullo ni una desgracia, solamente una constatacion. Un saludo.
    PD. deseo que el capitán Andrio dejara mejor recuerdo entre sus alumnos que entre sus subordinados.

  3. Mendieta

    Estimado Enrique, siguiendo tu grato consejo he accedido a tu pagina , muy bien hecha por cierto, aunque aquí aparezco como Mendieta me recordaras como Orlegi de Alerta Digital. Al leer tus datos me he dado cuenta de que somos de la misma quinta y nacidos en la misma región: Vascongadas, por lo tanto tenemos recuerdos de la misma época, yo estuve en el CIR de Araca a finales del 80, ¿igual coincidimos?. En el 82 me hice cargo de un negocio familiar por circunstancias y aquí sigo contra viento y marea peleando el euro día a día ya que al ser autónomo nada me protege, te cuento esto para que veas que aunque no tengo tus estudios si que llevo 36 años cotizando para que otros puedan disfrutar del estado del bienestar o puedan trabajar en empleos no productivos, aunque necesarios, la cultura y el conocimiento deben cuidarse con interes creciente. Lo que si me parece mal es que personas que se han beneficiado de ello lo utilicen de forma indebida
    Y entrando en el tema ,me parece muy curiosa tu definición de nacionalidad histórica: “los que apoyaron al pretendiente”, incluso para incluir a Galicia te refieres al carlismo de retaguardia, que no digo que no existiera, pero si esa es la razón por la que alguien con tu formación la incluye en las “históricas” es que la educación va muy mal. Lo de nacionalidades históricas es una ocurrencia de los políticos de la transición cuando se dieron cuenta del error del “café para todos” ideado para aplacar al ejercito. La autonomías se deberían haber concedido allá donde hubiera una demanda social hacia ello, nos habríamos evitado el batiburrillo actual.
    Siguiendo con el nacionalismo comentas que para estos el “proyecto colectivo es anterior al de pueblo”, pero si aplicas esto a las Vascongadas nos damos cuenta que es justo al revés, el proyecto colectivo nace porque ya hay un pueblo: el pueblo vascongado ¿o no?. También me ha chocado que hablas de los nacionalismos aplicando a todos ellos las mismas razones y motivaciones y a mi me parece que es mejor centrarse en analizar uno u otro y no colocar cada poco la coletilla:” al igual que el vasco”, me extraña en alguien tan preparado como tu, es que parece una fijación.
    En lo que estoy de acuerdo es en el párrafo siguiente cuando dices que el único concepto democrático de nación se basa en la decision libre de los ciudadanos que son anteriores al proyecto, LOS DERECHOS NO PERTENECEN A LA NACION SINO AL CIUDADANO, ahí estas muy acertado, por eso hay que poner al ciudadano en primer plano. El ejemplo paradigmático en este sentido te toca de cerca, me refiero al Condado de Treviño, lo que pasa es que ahí parece que Castilla y León no piensa así, para ellos los derechos pertenecen al Condado no a los treviñeses.
    Yo no creo que los catalanes aceptaran el estatuto como forma de superar el estado, sino para mangonear a su antojo.
    Espero no haberte importunado, aunque si así fuera me lo dices y no vuelvo a escribir. Por cierto, me habría gustado formar parte de tu grupo de tiro ya que era lo único que se me daba bien en la mili, por eso acabe cargando la MG por el puñetero páramo de Masa, estuve en Santander, Regimiento Valencia 23 2° compañía, capitán Andrio, ya iba para comandante, ¿igual le has conocido? .

    1. Enrique

      Veo que estas puesto. Me agrada saber que hay personas preparadas como tú. Respecto al pueblo Vasco del que hablas, te tengo que decir que la primera denominación del citado es por los romanos, refiriendose a los Bascones, no como etnia sino como vascoparlante. Un abrazo.
      Enrique
      El Capitán Andrio fue profesor mio.

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