Doctor en Sociolog韆 D. Enrique F. Area Sacristan

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Doctor D. Enrique Area Sacristan
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Cap铆tulo 1

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1. AN脕LISIS GEN脡RICO DE LOS CONCEPTOS DE PATRIA NACI脫N, ESTADO Y DEFENSA NACIONAL.

    El sentimiento nacional, entendido como sentirse espa帽ol o ser patriota, est谩 en quiebra en Espa帽a, hablando en t茅rminos generales. Existe una gran diferencia entre lo que ha significado y lo que ahora es; en este sentido, los espa帽oles nos encontramos en una situaci贸n de d茅ficit patri贸tico. No es pues de extra帽ar que una Instituci贸n que ha sido la abanderada durante d茅cadas de ese sentimiento patri贸tico, muchas veces exacerbado, sufra ahora las consecuencias de haberse identificado con ese nacionalismo espa帽ol centralista y uniformador de pasadas pocas.
 
    鈥淓spacio geogr谩fico, protagonistas humanos, sentido nacional, parec铆an ayer sin贸nimos, y sin embargo en el presente no son un谩nimes los sentimientos de quienes quedaron englobados, por la fuerza de la geograf铆a y de la historia, en esa comunidad llamada Espa帽a[4]鈥. Estas palabras sintetizan perfectamente lo que sucede en la actualidad al respecto, la falta de un esp铆ritu un谩nime y solidario. En este sentido no hay que olvidar nunca que una de las principales misiones del Ej茅rcito es mantener la integridad territorial o unidad de Espa帽a, as铆 como ejercer una funci贸n socializadora o de integraci贸n en una Patria com煤n, que se contrapone con ciertas corrientes socio-politicas de Vascongadas y Navarra. Hay otra raz贸n mas para rechazar la incorporaci贸n al Servicio Militar alentada por ciertas organizaciones y reflejado en los decretos de los ediles de gran cantidad de Ayuntamientos Vasco-Navarros. Lo que en otras Regiones de Espa帽a pudiera entenderse como una decisi贸n individual y meditada por parte de la juventud, aqu铆 esta mediatizada por una acci贸n planificada de marketing pol铆tico de diversas tendencias, agravado por una sobrepresi贸n del nacionalismo excluyente de car谩cter disgregador que no quiere nada con Espa帽a y sus Instituciones, pero much铆simo menos con el Ejercito al que califican como Fuerzas de Ocupaci贸n. Esta diferencia se percibe, por ejemplo, en como los ciudadanos de otras regiones respetan su Bandera; en Vascongadas y gran parte de Navarra, este s铆mbolo Patrio tiene un significado incluso reaccionario, significa la ocupaci贸n y la negaci贸n de una cultura que es patrimonio de todos los espa帽oles. Al hablar de Patria (patrimonio com煤n) nos referimos a valores espirituales y estos son producto y consecuencia de multitud de factores que se forjan con el tiempo, y por tanto no es f谩cil actuar sobre ellos con resultados r谩pidos, lo que sin duda genera una perversa din谩mica autoalimentada. La necesidad de que ense帽emos a nuestros hijos lo que tenemos en com煤n todos los espa帽oles, y no solo lo particular, es fundamental para desarrollar un esp铆ritu solidario, no ya de defensa nacional. En este caso no se centra el objetivo de los j贸venes en la defensa de la patria, Espa帽a, por no tener una conciencia de amor intimo a la Naci贸n y al Estado, sino todo lo contrario.
 
    鈥漈oda persona tiene derecho a una nacionalidad[5]鈥, y: 鈥漈oda persona tiene derecho a la nacionalidad que realmente le corresponda[6]鈥. El derecho a la nacionalidad, dice Nicol谩s L贸pez Calera, de la Universidad de Granada, significa que el sujeto tendr谩 protecci贸n jur铆dica de su Estado tanto en el interior como en el exterior. Esa protecci贸n jur铆dica puede llegar a la necesidad de la Defensa del Patrimonio com煤n por medio incluso de la Fuerza. En cualquier caso afirma que lo que se debe destacar 鈥渆s la identificaci贸n individual o personal con relaci贸n a una nacionalidad.鈥 La vinculaci贸n a un pasado y a un presente comunes, con convicci贸n moral o por la fuerza de una pol铆tica o de unas leyes coactivas, hace que de alguna manera todos quieran participar en determinar su futuro, porque de alguna manera todos estamos en el mismo barco. En el caso que nos ocupa, muchos no se sienten vinculados a ese pasado, a ese presente o a ese futuro, incluso ni siquiera quieren ser nacionales de este pa铆s, si no de otro llamado Euskalherr铆a y por lo tanto 鈥渘o ayudan antes que a nadie a los de la naci贸n porque no es la suya; su afecto, su inter茅s est谩 con otros, o no est谩 con nosotros鈥. Es el principio de la solidaridad nacional el que esta en entredicho, no solo el de la Defensa Nacional.
 
    Del an谩lisis de las estad铆sticas[7] se desprende que existe la convicci贸n, en un porcentaje muy alto de la poblaci贸n, de no pertenecer a la naci贸n espa帽ola en lo que se refiere a creencias y sentimientos (referido a Pa铆s Vasco y Navarra), sin embargo existe una dependencia administrativa a un Estado (Staatsangeh枚rigkeit). Eric J. Hobsbawm[8], habla de un patriotismo de Estado: 鈥淟a identidad primordial que la mayor铆a de nosotros ha elegido en este siglo XX es la del Estado territorial, es decir, una Instituci贸n que establece un principio de autoridad sobre cada uno de los habitantes de un trozo de mapa. Si esa persona es un ciudadano, el Estado reivindica el derecho a obtener -por encima de cualquier otro tipo de exigencias individuales- su lealtad, su amor y, en tiempo de guerra, hasta la propia vida鈥. Desgraciadamente no coinciden las convicciones morales de pertenencia a la naci贸n espa帽ola con las exigencias jur铆dicas y mucho menos con las imposiciones que implica ser nacional en el contexto de una sociedad escindida. Seg煤n MacCormick, los individuos son productos sociales. Somos lo que somos seg煤n un contexto social. Nuestra identidad es el resultado de nuestras vivencias en el seno de nuestras familias, la escuela, las relaciones sociales, cosas y circunstancias que ocurren en el presente en un territorio determinado, con una herencia de formas y tradiciones comunes. Esta contextualidad no puede negarse y recuerda la vieja distinci贸n que efectuaba F.Meinecke[9], en la que distingue entre naci贸n pol铆tica y naci贸n cultural.
 
    Seg煤n el General Alonso Baquer[10], 鈥渓a estructura del poder pol铆tico m谩s o menos tenso con las bases sociales, suele poner como plataforma de partida el tema de la conciencia nacional de defensa鈥. Afirma que cuando los resultados de los informes sociol贸gicos no son satisfactorios opta en concreto por hacer responsables a los miembros permanentes de las FA,s., que a su juicio y a lo largo de varias d茅cadas no han logrado satisfacer las expectativas de la juventud espa帽ola. Contin煤a diciendo que, en otras ocasiones, la opci贸n de b煤squeda de responsables es m谩s abstracta y toma los derroteros de una critica social..., afirma que, en definitiva, por culpa de un grave d茅ficit en la conciencia nacional de la defensa, carecemos de voluntariado y sufrimos la r茅plica cada vez mas organizada al cumplimiento de las obligaciones militares por parte de nuestros j贸venes.
 
    Muestra, dice, de esta doble opci贸n frente las responsabilidades por la ausencia de una conciencia nacional de la defensa, la responsabilidad de los militares y la responsabilidad de los tiempos que corremos, son las respuestas incluidas en el informe INCIPE[11]. Al conocimiento de la realidad social en materia de defensa se llega, al parecer, mediante el estudio de las actitudes de los espa帽oles frente a las relaciones internacionales, ya que los ep铆grafes fundamentales de este informe tratan sobre ello. Pero estas actitudes de los espa帽oles son propias, tambi茅n, de los profesionales de las FA,s. Solo habr铆a que realizar un estudio estad铆stico de los profesionales que solicitan ir voluntarios a misiones Internacionales y los que van forzosos por el art. 47 del Reglamento de Provisi贸n de Vacantes y Destinos[12] para hacer acto de presencia en esta parte del territorio nacional, as铆 como el elevado 铆ndice de movilidad de los profesionales de estas Unidades, para darse cuenta de ello.
 
    En el mismo informe del autor y en relaci贸n con una encuesta relativa a temas generales cita las siguientes cifras a juicio de los encuestados:
 
    Defensa deber铆a de reducir su presupuesto en un 46,4% de opiniones. Pero los l铆deres a煤n son m谩s restrictivos ya que un 55,6% piensan que se debe reducir el gasto. Contin煤a el informe con que la poblaci贸n quiere mayoritariamente que las FA,s. est茅n formadas en su mayor parte por voluntarios y profesionales, 72%, mientras los l铆deres, partidarios en una medida importante, el 22%, de contestar 鈥渋gual que ahora鈥, quieren una mezcla de voluntarios y profesionales de manera confusa, dice, hasta darnos la suma de un 15% de la voluntariedad y de un 24% a favor de la profesionalidad.
 
    La conclusi贸n que salta a la vista es que la sociedad se encuentra ya suficientemente defendida, bien porque no tiene conciencia de amenazas ni de riesgos, bien porque se cree bien apoyada en una protecci贸n internacional o global.
 
    Estando absolutamente de acuerdo con estas conclusiones del General Alonso Baquer, que nos pueden servir de referencia general, se deben a帽adir otras interpretaciones en la Regi贸n objeto del estudio deducidas de la formulaci贸n de dos preguntas que por sencillas nos enfrentar谩n a las dos caras del problema: 驴Creen los j贸venes que es leg铆tima la violencia para defender una Naci贸n? 驴Se siente la juventud de estas regiones part铆cipe de unos valores comunes con el resto de la naci贸n espa帽ola o estamos en presencia de dos corrientes de transformaci贸n hist贸rica que los niegan en un caso, nacionalismos excluyentes, o lo deforman en otro, universalismos transnacionales?
 
    Las respuestas para la primera pregunta van, seg煤n Nicol谩s L贸pez Calera, desde la afirmaci贸n de que no hay ninguna violencia justa y leg铆tima, como mantiene el pacifista radical y el objetor de conciencia, que puede serlo solo al amparo de la ley, hasta las teor铆as que aceptan cierta legitimidad en el empleo de la misma (violencia leg铆tima, violencia justa, violencia buena). En este sentido debe decirse que el Ej茅rcito es uno de los depositarios de la violencia leg铆tima, aunque la historia nos haya mostrado muchos casos en los que ha actuado de forma ilegitima, pero no el 煤nico; comparte la posible utilizaci贸n de la fuerza con otras organizaciones del Estado Espa帽ol (Polic铆a Nacional y Guardia Civil). Todos formaban hasta no hace muchos a帽os un grupo coherente y monol铆tico de 鈥減rofesionales de la violencia鈥, que con el paso de los a帽os han sido transformados con el posible objetivo de dividir lo que se cre铆a que era la Guardia Pretoriana del antiguo R茅gimen. La creaci贸n de organizaciones de car谩cter territorial, como las Polic铆as Auton贸micas, se puede considerar como el nacimiento de organizaciones que pueden intervenir en cuanto se presienta que corren peligro los objetivos estrat茅gicos que se han establecido los dirigentes pol铆ticos, estableci茅ndose la estructura de una posible Guardia, sujeta en sus fuentes de recursos humanos a determinadas tendencias pol铆ticas o afectivas, y oponi茅ndose a aquellas de marcado car谩cter unificador a las que se somete a una continua transformaci贸n que repercute en su operatividad y rendimiento.

    Respecto a la segunda pregunta, nos guste o no, existe un grupo social que se identifica como naci贸n (distinta a la espa帽ola), que entienden que est谩n forzados a vivir dentro del Estado Espa帽ol y que consideran que el derecho a la libre determinaci贸n es un derecho fundamental, carente de relatividad y no discutible ni dialogable, que afecta a su dignidad. En este grupo social que supone un 56%[13] de la poblaci贸n juvenil Vasconavarra se encuentran los nacionalistas pacientes y los violentos. Esto, unido a una situaci贸n de terror social creado por la violencia durante las 煤ltimas d茅cadas, al cansancio de una sociedad escindida y a la presi贸n que se ha ejercido desde determinados medios de comunicaci贸n contra las FA,s. repercute en la toma de decisiones de unos j贸venes que no quieren complicaciones, por un lado, y que se rebelan contra el poder del Estado, por otro.

[4] 鈥淏reve historia de Espa帽a鈥, <br>de Fernando Garc铆a de Cortazar <br>y Jos茅 Manuel Gonz谩lez Vesga.
[5] Art铆culo 15 de la Declaraci贸n Universal <br>de Derechos Humanos de 1948.
[6] Articulo 19 del Pacto de Derechos civiles <br>y pol铆ticos de Nueva York de 1966.
[7] Realizadas por Sigma Dos: <br>鈥淎s铆 ser谩 Espa帽a en 1996鈥.<br> Ver tambi茅n base de datos aportada en el trabajo.
[8] 鈥淚dentidad鈥, Revista Internacional de<br> Filosof铆a Pol铆tica (Madrid), n潞3, mayo de 1994.
[9] Weltb眉rgentum und Nationalistaat. Cfr. <br>Andr茅s de Blas Guerrero, Nacionalismo e ideolog铆as pol铆ticas contempor谩neas,<br> Espasa-Calpe, 1984.
[10] 鈥淓spa帽a ante el 93, Un estado de 谩nimo鈥.
[11] Preparado por Salustiano del Campo bajo el titulo<br> 鈥滾a opini贸n p煤blica espa帽ola y la pol铆tica exterior.鈥
[12] Reglamento en vigor en el momento de efectuar el estudio,<br> actualmente sustituido por el RD. 431/2002 <br>de 10 de mayo de 2002 (BOD. n潞 94)
[13] Seg煤n encuesta realizada por Sigma Dos.<br> Ver tambi茅n la Base de Datos aportada.
 

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