Doctor en Sociolog韆 D. Enrique F. Area Sacristan

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Doctor D. Enrique Area Sacristan
Inicio La Poblaci贸n y el Nacionalismo Vasco

La Poblaci贸n y el Nacionalismo Vasco

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LA POBLACI脫N Y EL NACIONALISMO VASCO, GALLEGO Y CATAL脕N

POPULATION AND BASQUE NATIONALISM

Enrique Area Sacrist谩n

Doctor por la Universidad de Salamanca. Comandante de Infanter铆a. Escuela de Guerra del Ej茅rcito de Tierra. Departamento de Estrategia y Organizaci贸n

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RESUMEN: Los principios nacionalistas defienden un pueblo o una etnia unida por rasgos y caracter铆sticas basadas en la lengua, la raza, la cultura y la religi贸n. Es el caso que en Espa帽a tenemos tres Comunidades Aut贸nomas en las que una parte de la poblaci贸n se siente 茅tnicamente diferente al resto de la poblaci贸n espa帽ola, Vascongadas, Catalu帽a y Galicia. Analizando la lengua, la heterogamia, la homogamia, la alocton铆a y la autoctonia, pretendemos determinar qu茅 "pueblos" diferentes a los Iberos propiamente dichos pueden existir, siendo extremadamente importante lo que Obieta determina como la autodefinici贸n o el derecho a la autodefinici贸n.

El caso Vasco puede ser uno de los m谩s interesantes a la hora de su an谩lisis dada la cantidad de originarios advenedizos que se han sumado a las tesis nacionalistas durante finales del siglo XIX y todo el siglo XX, en el que nos vamos a centrar, siendo conscientes que similares movimientos se producen en las tres Comunidades mencionadas.

PALABRAS CLAVES: Nacionalismos, autodeterminaci贸n, pluralismo cultural, independencia.

ABSTRACT The early nationalists defend a people or an ethnic group united by features and features based on language, race, culture and religion. The fact is that in Spain there are three autonomous regions in that part of the population feel ethnically different from other Spanish people, Basque Country, Catalonia and Galicia. Analyzing language, heterogamy, homogamy, the autochthonous aloctonia and wanted to determine what "people" different from the Iberians as such can exist, still extremely important what Obieta determined as the self or the right to self-definition.

The Basque case may be one of the most interesting at the time of analysis given the amount of originating newcomers who have joined the nationalist thesis during the late nineteenth and the twentieth century, being aware that similar movements may be occurring in the three communities mentioned

KEY BOARDS: Nationalisms, autodetermination, cultural pluralism, independence, right of self

Principios Doctrinales de las Naciones Unidas

Asumiendo matizaciones, se puede calificar el principio de las nacionalidades[1] enunciado por Pasquale Mancini en 1851 como el antepasado m谩s directo de la primera formulaci贸n literal del derecho de autodeterminaci贸n.

El principio de las nacionalidades defendido por Mancini, jurista italiano, se basa en que 鈥渓os sujetos del Derecho Internacional deben ser naciones 茅tnicamente diferenciadas que, en funci贸n de su especificidad 茅tnica, tienen el derecho irrefutable a dotarse de su propio Estado鈥.

Para aceptar la tesis de que el derecho de autodeterminaci贸n es una modernizaci贸n del principio de las nacionalidades, en opini贸n de Guim贸n, habr铆a que aceptar dos precisiones:

1潞.- Seg煤n el principio de las nacionalidades, la legitimaci贸n reside en la predestinaci贸n o en el determinismo 茅tnico mientras que la legitimaci贸n de la autodeterminaci贸n reside en la soberan铆a popular.

2潞.- El derecho de autodeterminaci贸n apareci贸 por primera vez en un texto de Marx y Engels refiri茅ndose a la independencia de Polonia, pa铆s multi茅tnico.

De ambas precisiones se desprende, seg煤n Guim贸n, que el derecho de autodeterminaci贸n, al contrario que el principio de las nacionalidades surgi贸 desprovisto de toda connotaci贸n 茅tnica.

Ante este cambio, Obieta Chalbaud, (1993), defensor a ultranza de la autodeterminaci贸n, afirma:

鈥淟os habitantes del reino que hasta entonces hab铆an sido franceses, bretones, gascones, vascos, catalanes, occitanos, alsacianos o corsos, s煤bditos leales y fieles en todo momento del rey de Francia, se convirtieron todos ellos de improviso y por voluntad de la Asamblea Nacional en ciudadanos simplemente franceses鈥

Y contin煤a diciendo que 鈥渁 este conjunto de ciudadanos franceses, que segu铆an siendo diversos en lo m谩s 铆ntimo de su ser por sus lenguas y culturas ancestrales, pero que, sin embargo, aparec铆an jur铆dicamente uniformados por obra de una simple ley, se le dio el nombre de naci贸n.鈥

En contra de lo que afirma Herrero de Mi帽贸n el constitucionalismo de la revoluci贸n de 1879 no usa formalmente el t茅rmino autodeterminaci贸n de los pueblos, aunque si instituye el novedoso principio de que la cesi贸n, anexi贸n o conquista de territorios no constitu铆an un acto leg铆timo y exig铆a la celebraci贸n de un plebiscito popular para legitimar esos cambios de soberan铆a.

Cuando los revolucionarios franceses idearon la consulta plebiscitar铆a, es evidente que no estaban pensando que esa v铆a pudiera legitimar la secesi贸n de un pueblo que da帽ara la unidad territorial de Francia.

Por otra parte, conviene hacer referencia a la autodeterminaci贸n de los pueblos en la concepci贸n marxista, ya que 鈥渓os factores geogr谩ficos y culturales no justificaban la creaci贸n de un Estado; por el contrario, un requisito imprescindible es la capacidad de la naci贸n para estimular el desarrollo econ贸mico y el progreso social. Por lo tanto, Marx rechaza el car谩cter natural de las naciones y defiende el derecho de autodeterminaci贸n para aquellas que fuesen viables desde el punto de vista econ贸mico. As铆 mismo, entiende que las peque帽as naciones son un obst谩culo para el progreso y justifica la asimilaci贸n de 茅stas por los Estados m谩s grandes y avanzados鈥.

Por otro lado, parece que hay una coincidencia poco discutida, opina Abascal Conde, (2005), en que el apoyo de Marx a determinados movimientos nacionalistas siempre obedeci贸 a una cuesti贸n t谩ctica[2] y  no a los principios pol铆ticos del mismo.

Resulta de inter茅s para este trabajo, la diferencia expresa que hace Engels, y recoge Guim贸n entre la petici贸n de secesi贸n para Polonia en 1866 y el principio de las nacionalidades: 鈥淪i la gente dice que la petici贸n de Restauraci贸n de Polonia es un llamamiento al principio de las nacionalidades, est谩n demostrando que no saben de qu茅 est谩n hablando, porque la Restauraci贸n de Polonia significa el restablecimiento de un Estado compuesto de, por lo menos, cuatro diferentes nacionalidades鈥.

As铆 mismo, Vladimir Ilich Ulianov, Lenin, realiz贸 en su obra una defensa del derecho de autodeterminaci贸n, entendido como derecho a la secesi贸n y a la constituci贸n de Estados nacionales. Pero dicha formulaci贸n, seg煤n Abascal no evit贸 que Lenin apostara siempre por los Estados grandes y con una organizaci贸n territorial centralizada debido a su viabilidad econ贸mica.

Hasta tal punto crey贸 Lenin en la centralizaci贸n que rechaz贸 f贸rmulas como el federalismo y la autonom铆a cultural.

Rechaz贸 la autonom铆a cultural porque 鈥減ara la concepci贸n leninista, lo que defiende en 煤ltimo caso la idea de autonom铆a cultural es el nacionalismo burgu茅s y fomenta el enfrentamiento nacional, revel谩ndose contraria al internacionalismo proletario, ya que supedita la ideolog铆a de los obreros de cada naci贸n a su burgues铆a鈥

En todo caso, hay autores que se帽alan que fue la creencia en que las reivindicaciones nacionales pod铆an utilizarse en la revoluci贸n del proletariado, lo que indujo a Lenin a sostener el derecho de secesi贸n por las mismas razones t谩cticas aducidas anteriormente para Marx.

Entre las causas que provocaron el estallido de la Primera Gran Guerra figura, seg煤n Abascal la cuesti贸n de las minor铆as nacionales y los nacionalismos disgregadores de los imperios. Esto situ贸 en el centro de debate pol铆tico, se帽ala este autor, el derecho de autodeterminaci贸n de los pueblos.

La Sociedad de Naciones no defendi贸 el derecho de autodeterminaci贸n como queda demostrado en el caso de Alemania y Austria a los que se prohib铆a espec铆ficamente su uni贸n a pesar de que cultural y ling眉铆sticamente se sent铆an identificados; lo que llev贸 a Hitler en 1924 a afirmar 鈥淪铆, autodeterminaci贸n para cada tribu negra, pero Alemania no cuenta tanto como una tribu negra鈥

La Carta de las Naciones Unidas, 1945, incluye por primera vez el derecho de autodeterminaci贸n en el art铆culo 1潞, p谩rrafo 2: 鈥淔omentar entre las naciones relaciones de amistad, basadas en el respeto al principio de igualdad de derechos y al de la libre determinaci贸n de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal.鈥

Asimismo se vuelve a repetir en el art铆culo 55: 鈥 Con el prop贸sito de crear las condiciones de bienestar y estabilidad necesarias para las relaciones pac铆ficas y amistosas entre las naciones, basadas en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de libre determinaci贸n de los pueblos.鈥

Ofrece una explicaci贸n de este derecho de determinaci贸n el documento explicativo que sobre la Carta elabor贸 la Conferencia de las Naciones Unidas (Doc. 343 I/1/16.Volumen VI, p. 296): 鈥淧or otra parte (...) este principio no es compatible con los prop贸sitos de la Carta sino en la medida en que implica que los pueblos tienen el derecho de administrarse a s铆 mismos, pero no el derecho de secesi贸n.鈥

El 14 de diciembre de 1960, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba una declaraci贸n sobre la independencia  a los Pa铆ses y Pueblos coloniales en la Resoluci贸n 1514/15, en cuyo art铆culo 6潞 explica el significado dado al derecho de determinaci贸n en la misma declaraci贸n: 鈥淭odo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un pa铆s es incompatible con los prop贸sitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.鈥

Recientemente, en diciembre de 1992, la Asamblea General de la O.N.U acord贸 la 鈥淒eclaraci贸n sobre los derechos de las personas que pertenecen a minor铆as nacionales o 茅tnicas, religiosas y ling眉铆sticas鈥, de aplicaci贸n espec铆fica al tema que nos ocupa. En su art铆culo 8潞, se afirma: 鈥淣ada en esta Declaraci贸n puede ser interpretado para permitir actividad alguna contraria a los prop贸sitos de las Naciones Unidas, incluyendo la igualdad soberana, la integridad territorial y la independencia pol铆tica de los Estados.鈥

En junio de 1993, se celebra en Viena la 鈥淐onferencia Mundial sobre Derechos Humanos鈥 en la que se aprueba una explicita y matizada defensa del derecho de autodeterminaci贸n de los pueblos en el art铆culo 2潞: 鈥淭eniendo en cuenta la situaci贸n particular de los pueblos bajo formas de dominaci贸n colonial o de otro tipo u ocupaci贸n extranjera, la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos reconoce el derecho de los pueblos a llevar a cabo cualquier tipo de acci贸n leg铆tima, de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, para realizar su derecho inalienable de libre determinaci贸n. La Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos no considera la negaci贸n del derecho de autodeterminaci贸n una violaci贸n de los derechos humanos y subraya la importancia de la realizaci贸n efectiva de ese derecho.鈥

Y contin煤a: 鈥淓sto no ser谩 considerado para autorizar o emprender cualquier acci贸n que pudiera desmembrar o da帽ar, totalmente o en parte, la integridad territorial o la unidad pol铆tica de los estados soberanos e independientes que se conducen con el principio de igualdad de derechos y libre determinaci贸n de los pueblos y poseyendo as铆 un gobierno representativo de todo el pueblo perteneciente al territorio sin distinci贸n de ning煤n tipo.鈥

Por todo lo cual, se puede afirmar con Abascal Conde que las Naciones Unidas han reconocido el derecho de determinaci贸n desde 1945 hasta nuestros d铆as para aplicarse a los pueblos bajo dominaci贸n colonial o v铆ctimas de discriminaci贸n en Estados no democr谩ticos, racistas o fundamentalistas, siendo la interpretaci贸n de la O.N.U en la pr谩ctica, mucho m谩s reducida.

Pluralismo cultural en Espa帽a: una breve Historia

Al principio de la Edad Moderna en Espa帽a, el Estado nacional impuso una r铆gida homogeneizaci贸n 茅tnica, religiosa y cultural. Despu茅s de expulsar a las dos minor铆as m谩s importantes, los jud铆os, exiliados por los Reyes Cat贸licos en 1492, y los moriscos, desterrados por Felipe II en 1609, existe una poblaci贸n religiosamente homog茅nea, inconsciente de sus or铆genes 茅tnicos, y que asimil贸 f谩cilmente la peque帽as minor铆as inmigrantes[3]. Siempre han existido algunos grupos diferentes como los 鈥渁gotes鈥 en Navarra o los 鈥渧aqueiros de alzada鈥 en Asturias, sin embargo la 煤nica minor铆a 茅tnica claramente tradicional son los gitanos, que parece que llegaron a Espa帽a al final de la Edad Media.

Su modo de vida n贸mada les has dispersado por todo el pa铆s aunque la mayor parte de comunidades gitanas se encuentran en Madrid, Barcelona y las ciudades m谩s grandes del sur.

Como en otros pa铆ses, los gitanos espa帽oles han conservado desde hace siglos su propia organizaci贸n cultural y social, basada en clases y linajes. El modelo tradicional de segregaci贸n es cada vez m谩s dif铆cil de mantener en 谩reas urbanas, donde su integraci贸n plantea problemas en escuelas, vecindarios, e incluso en comunidades locales.

La inmigraci贸n m谩s reciente est谩 dando paso a nuevas minor铆as 茅tnicas todav铆a no definidas claramente. Mientras que los europeos no tienen problemas de incorporaci贸n, y la asimilaci贸n de latinoamericanos presenta pocas dificultades debido a su afinidad cultural con Espa帽a, la integraci贸n de africanos y asi谩ticos es m谩s conflictiva.

Los informes elaborados sobre este tema muestran que el nivel de hostilidad hacia los inmigrantes extranjeros en Espa帽a es uno de los m谩s bajos de Europa.

鈥淟a globalizaci贸n y el multiculturalismo son dos realidades relacionadas. El aumento de las desigualdades econ贸micas en el mundo ha conllevado la emigraci贸n desde las zonas menos desarrolladas hacia las m谩s pr贸speras, lo que ha supuesto la llegada a los pa铆ses occidentales de gentes con diversas culturas. Pero, al mismo tiempo, la globalizaci贸n, en tanto encarnaci贸n del neoliberalismo econ贸mico, ha supuesto la erosi贸n del Estado del Bienestar y de muchos derechos sociales y, en consecuencia, ha aumentado las desigualdades en el interior de los pa铆ses desarrollados. De esta forma la integraci贸n socioecon贸mica y cultural de los inmigrantes se ve dificultada. Como resultado, se perfila un escenario con muchas sombras para la convivencia multicultural y la justicia social鈥[4]

Obieta se帽ala que 鈥渆l primer elemento constitutivo de un pueblo es el elemento personal. Al tratar de aplicar a este elemento el derecho de autodeterminaci贸n surge con frecuencia el problema de determinar, o definir, qui茅nes son los miembros que integran en realidad ese pueblo (...) Trat谩ndose de definir a los miembros de un pueblo, tal realidad no puede ser otra que la presencia en ellos, en mayor o menor grado, de los dos elementos caracter铆sticos de todo pueblo, el elemento objetivo y el elemento subjetivo. En principio, pues, ser谩n miembros de cada grupo o pueblo todas aquellas personas que nacidas en 茅l y establecidas en su territorio est茅n dotadas de los dos elementos dichos鈥.

Estado de la cuesti贸n

Es, por tanto, muy importante realizar un estudio de los movimientos migratorios de la poblaci贸n en Espa帽a, para determinar que 鈥減ueblos鈥 diferenciados pueden existir siendo extremadamente importante lo que Obieta determina como la autodefinici贸n o el 鈥渄erecho a la autodefinici贸n鈥.

Aplicando al caso de Espa帽a los cinco tipos de tipolog铆a que se pueden dar, en funci贸n de su derecho de pertenencia o no al pueblo imaginario o la naci贸n imaginar铆a definida por el esencialista Obieta, podemos afirmar que pueden existir en las Comunidades que exigen un reconocimiento nacional, los siguientes:

a.- Originarios con conciencia nacional de la presunta Naci贸n que se quiere constituir con un Estado propio.

b.- Originarios sin esa conciencia nacional.

c.- Originarios con conciencia nacional espa帽ola.

d.- Originarios advenedizos con conciencia nacional de la presunta Naci贸n que se quiere constituir con un Estado propio.

e.- Originarios advenedizos con conciencia nacional espa帽ola.

Comenzar茅 aportando datos de las migraciones mundiales para pasar directamente a las migraciones interiores en Espa帽a por ser la Naci贸n objeto de estudio donde se da el caso de que parte de la poblaci贸n de determinadas Comunidades se quiere autodefinir diferenciada de la espa帽ola en base a la lengua, la raza, la historia  y el territorio.

La Tabla 2 muestra que los desplazamientos de poblaci贸n por causas extraordinarias no tienen como destino principal occidente, sino los pa铆ses del entorno geogr谩fico. De este forma, Asia y 脕frica se convierten en los principales receptores de poblaci贸n refugiada, muy por encima de los pa铆ses desarrollados, a pesar de la insistente ret贸rica que sit煤a a Europa como principal afectada por las olas migratorias.

gra1

Tabla 2.- C谩lculo aproximado de refugiados por grandes regiones (en miles).

Fuente: Anuario de Estad铆sticas de Extranjer铆a. Servidor web del INE: www.ine.es.

Carlos M. Abella V谩zquez. Universidad de La Coru帽a

Existe una realidad que tiende a olvidarse: que una parte muy importante de los movimientos migratorios se da entre los pa铆ses desarrollados.[5]

La regla general europea parece ser 茅sa. Tomando como muestra algunos pa铆ses significativos, parece m谩s bien que la regla consiste en un aumento continuado de la concentraci贸n espacial de la poblaci贸n desde 1800 hasta nuestros d铆as. Adem谩s, la comparaci贸n entre las densidades demogr谩ficas de partida y las densidades actuales revela importantes diferencias de magnitud, pero no de orden[6]. Dicho de otro modo, las posiciones relativas de las regiones han tendido a mantenerse a lo largo del proceso de industrializaci贸n.[7]

tabla3

Tabla 3.- Movimientos migratorios

Fuente: ACNUR (2000) Carlos M. Abella V谩zquez Universidad de La Coru帽a

Los pa铆ses de la Pen铆nsula Ib茅rica destacan por la elevada concentraci贸n espacial de su poblaci贸n, y en particular por la intensidad con que el proceso de industrializaci贸n tendi贸 a profundizar las disparidades demogr谩ficas legadas por el periodo preindustrial. Tanto en Espa帽a como en Portugal, la concentraci贸n demogr谩fica aument贸 levemente entre mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX, lo cual se corresponde con fases de crecimiento econ贸mico y cambio estructural no muy acentuados. Durante el tercer cuarto del siglo XX, en cambio, estos pa铆ses registraron sus 鈥渆tapas doradas鈥 de crecimiento, convergiendo con claridad con respecto a los pa铆ses del centro europeo y completando los cambios estructurales kuznetsianos. Este periodo de crecimiento acelerado se correspondi贸 con un gran aumento de las disparidades demogr谩ficas regionales y provinciales. Cuando el crecimiento se desaceler贸 durante el 煤ltimo cuarto del siglo XX, la concentraci贸n demogr谩fica prosigui贸, pero de nuevo a un ritmo pausado.[8]

cuadro1cuadro2cuadro3

                              Cuadro 1.-                                Cuadro 2.-                                Cuadro 3.-

Como se puede ver en la tabla n潞 3, reflejada gr谩ficamente en el cuadro 1, 2 y 3, la cantidad de extranjeros residentes en Espa帽a se ha duplicado en un periodo de cinco a帽os. La mayor parte de estos, escogen como residencia las Comunidades de Madrid y de la costa Mediterr谩nea, sobresaliendo la Comunidad de Catalu帽a en la franja costera.

Esta distribuci贸n de la poblaci贸n inmigrante queda especificada en la Tabla n潞 4, diferenciando aquella que se acoge al r茅gimen general de residencia de la que se encuentra dentro del r茅gimen comunitario; lo que nos puede indicar cual es el 铆ndice de homogeneidad de la Sociedad Espa帽ola con respecto a la extranjer铆a.

tabla4a

tabla4b

鈥淪ecretar铆a de Estado de emigraci贸n e inmigraci贸n http://www.extranjeros.mtas.es

Finalmente podemos ver  las migraciones por Provincias y Regiones Aut贸nomas hasta el a帽o 2005 diferenciando entre el R茅gimen General y el R茅gimen Comunitario que nos puede indicar la relaci贸n que existe en los mal llamados 鈥淭erritorios Hist贸ricos鈥 entre la poblaci贸n migrante de otros Pa铆ses con respecto a los oriundos advenedizos

Podemos concluir, a la vista de los datos del cuadro num茅rico de extranjeros en Espa帽a y su distribuci贸n que existe una homogeneidad muy acusada en todas las Comunidades de Espa帽a con respecto a la inmigraci贸n de europeos, no existiendo minor铆as desde el punto de vista de las migraciones de extranjeros a Espa帽a que puedan resultar un problema sociocultural por ser integrantes de la Comunidad Europea; as铆 mismo, podemos afirmar que no existen problemas de minor铆as de origen americano debido a que 茅stos comparten valores y caracter铆sticas inculcadas durante siglos durante el periodo de colonizaci贸n como la lengua o la religi贸n.

El 煤nico foco que produce una m铆nima heterogeneizaci贸n de la Sociedad espa帽ola es la derivada de las migraciones procedentes de 脕frica, fundamentalmente de Marruecos cuya cultura y lengua son completamente diferentes.

Especificado y demostrado num茅ricamente que las migraciones europeas y americanas exteriores no influyen, desde mi punto de vista, en la existencia de grupos 茅tnicos que no puedan ser absorbidos por la homog茅nea Sociedad espa帽ola, vamos a estudiar las migraciones interiores de los dos momentos en las que se produjeron a lo largo del s.XX que demuestran de la misma manera la homogeneidad de la misma:

a.- Las migraciones producidas por la primera industrializaci贸n de los a帽os 30.

b.- Las migraciones producidas por la segunda industrializaci贸n de los a帽os 60.

Migraciones Interiores[9]: la autocton铆a y la alocton铆a.

tabla5

Tabla n潞 5

Fuentes: NADAL, J. (1976); Censos de poblaci贸n.

Respecto a la primera industrializaci贸n de finales del s. XIX y principios del XX, podemos apreciar que al final de la 茅poca de las migraciones un alt铆simo porcentaje de la poblaci贸n de las provincias origen de los problemas de unidad que sufre nuestra Naci贸n en los momentos actuales hab铆an nacido en otras regiones, como se desprende de la tabla n潞 5  y que a lo largo del s. XX se integraron en las provincias de destino.

Hoy d铆a, Espa帽a ha completado en lo esencial los principales cambios kuznetsianos. La transformaci贸n secular experimentada por su econom铆a y su sociedad a lo largo del 煤ltimo siglo y medio es, a buen seguro, la m谩s intensa de su historia. Pero uno de los rasgos que permanece son las disparidades demogr谩ficas, y el mapa de las mismas sigue reproduciendo contrastes regionales bastante similares a los ya presentes en 1860. Espa帽a es ahora un pa铆s con m谩s de 80 habitantes por km2 (si bien esto sigue siendo una densidad baja para el est谩ndar europeo) pero pocas provincias tienen en efecto 80 habitantes por km2. Este aspecto es a煤n m谩s acusado que en 1860. Hoy d铆a, Madrid y Barcelona cuentan con m谩s de 600 habitantes por km2, Vizcaya con m谩s de 500; el umbral de 200 es superado por las provincias mediterr谩neas de Valencia y Alicante y las dos provincias de las Islas Canarias. A muy escasa distancia geogr谩fica de Valencia, la provincia aragonesa de Teruel tiene hoy tan s贸lo 9 habitantes por km2. La desertizaci贸n demogr谩fica alcanza extremos similares en la vecina provincia castellano-leonesa de Soria. Pero ambas provincias est谩n lejos de ser excepciones an贸malas. Antes al contrario, la situaci贸n actual devuelve magnificado el tradicional contraste entre una periferia litoral densamente poblada (al menos para la media espa帽ola) y un interior despoblado cuya poblaci贸n a migrado principalmente a las Comunidades de Madrid, Catalu帽a y Pa铆s Vasco.

Los datos sobre movilidad recogidos tanto en censos de poblaci贸n y renovaciones padronales como por la EVR, Estad铆stica de Variaciones Residenciales, desde 1961, ponen de relieve que, desde principios de la d茅cada de los sesenta hasta la actualidad, se han producido m谩s de veinte millones de cambios de residencia entre municipios espa帽oles. Si a ellos sumamos los diez millones estimados para el per铆odo 1900-1960, se puede hablar de una cifra superior a los treinta millones de desplazamientos internos en el 煤ltimo siglo.

Si bien durante 茅pocas precedentes de nuestra historia se produjeron en Espa帽a corrientes migratorias internas de cierta relevancia, no ser谩 hasta el 煤ltimo tercio del siglo XIX cuando comiencen a ser cuantitativamente importantes y adquieran un car谩cter permanente. A partir de este momento, las migraciones interiores se mantendr谩n casi ininterrumpidamente hasta la actualidad, aunque con notables cambios en su intensidad y en sus propias caracter铆sticas.

En las 煤ltimas d茅cadas del siglo XIX se produce un progresivo deterioro de la poblaci贸n rural espa帽ola como consecuencia de diversos factores, entre ellos la crisis de determinadas producciones agrarias (el caso de la vid, afectada por la filoxera, es emblem谩tico) y la progresiva mecanizaci贸n (aunque a煤n incipiente) de las labores agr铆colas (especialmente la siega del trigo, que era hasta entonces una de las principales causas de la movilidad interior). Como resultado, desde el 煤ltimo tercio del siglo XIX se inicia una corriente migratoria desde las 谩reas rurales espa帽olas que va a tener como destinos preferentes: por una parte, los pa铆ses de Ultramar, y, por otro, los focos urbano-industriales espa帽oles. Si hasta la Primera Guerra Mundial la corriente ultramarina es la de mayor importancia, a partir de 1915 se produce un notable desarrollo de las migraciones dirigidas a los pujantes focos industriales (beneficiados por la guerra mundial) del Pa铆s Vasco (industria sider煤rgica) y Catalu帽a (industria textil).

Durante esta primera etapa de despegue, las principales 谩reas expulsoras son: Galicia (especialmente hacia Madrid, donde muchos gallegos se emplean en el servicio dom茅stico y la hosteler铆a), ambas Castillas, Cantabria, Navarra, Arag贸n, las provincias orientales de Andaluc铆a (Almer铆a, Ja茅n y Granada), y la mayor铆a de las provincias levantinas (Castell贸n, Alicante y, especialmente, Murcia).

En cuanto a las migraciones de la segunda mitad del s. XX, L贸pez Hern谩ndez[10] ha realizado una estimaci贸n basada en los datos que el Censo de 2001 proporciona para ellas. Debe se帽alarse tambi茅n que existen algunos municipios en los que el porcentaje de personas nacidas en el mismo respecto a su poblaci贸n residente puede parecer muy peque帽o. Este hecho podr铆a deberse a que hay municipios donde la mayor parte de los nacimientos tienen lugar en centros sanitarios que, con frecuencia, se encuentran situados fuera del t茅rmino municipal de residencia de la madre, optando 茅sta por inscribir al nacido en el municipio correspondiente al centro sanitario. Este efecto puede tener poca repercusi贸n para el total provincial, pero a nivel municipal adquiere importancia.

Casi la mitad de los espa帽oles han nacido en el mismo municipio donde residen (48,2%). Las comunidades aut贸nomas que registran una m谩s alta proporci贸n de los mismos son Murcia (67,4%), Galicia (63,0%), Extremadura (59,1%) y Andaluc铆a (58,6%). Por el contrario, las comunidades en las que residen un menor n煤mero de nacidos en el propio municipio son Madrid (33,4%), Catalu帽a (36,9%), Navarra (40,7%) y Pa铆s Vasco (40,9%). De esta manera, puede afirmarse que esta variable ofrece una radiograf铆a muy aproximada de las comunidades que hist贸ricamente han generado la corriente principal de la emigraci贸n (las que tienen las tasas m谩s altas) y de las que han recibido el flujo inmigratorio (las que tienen las tasas m谩s bajas). Tambi茅n, cabe destacar el muy significativo aumento de los residentes nacidos en un pa铆s extranjero, que pone de manifiesto el denso flujo de inmigrantes que nuestro pa铆s est谩 recibiendo. Si a los nacidos en el propio municipio sumamos tambi茅n los nacidos en otros municipios de la propia comunidad aut贸noma, nos encontramos con un alto 铆ndice de autocton铆a, ya que tres de cada cuatro espa帽oles (76,5%) han nacido en la comunidad en la que residen, frente al 78,5% de dos a帽os antes. Destacan especialmente las comunidades de Galicia (90,9%), Andaluc铆a (89,6%), Extremadura (89,0%) y Castilla y Le贸n (87,2%), con 铆ndices de autocton铆a diez puntos porcentuales por encima de la media nacional.

Las comunidades que m谩s proporci贸n de alocton铆a registran son, en consonancia con las que presentaban un menor n煤mero de nacidos en el municipio de residencia, Madrid donde un 39,9% han nacido en otra comunidad espa帽ola o en el extranjero, seguida de Baleares (34,2%), Catalu帽a (31,1%) y Pa铆s Vasco (27,2%). La media nacional de alocton铆a se encuentra en el 20,9%. Las comunidades de Baleares (7,4%), Canarias (5,9%), m谩s la Comunidad Valenciana (4,3%) y Madrid (4,2%), presentan los porcentajes mayores de personas nacidas en el extranjero residiendo en sus municipios, siempre con respecto a la media nacional (3,1%).

Es claro, por tanto, y despu茅s de analizar las tasas y saldos de migraci贸n desde los a帽os 1960 a 2000, que se muestran en los cuadros siguientes, que existe una conciencia psicol贸gica nacional de pertenencia a una cultura nacional a trav茅s de una identidad nacional espa帽ola en todo el territorio, fomentado por el intercambio de informaci贸n y formas de las distintas Comunidades y Provincias donde se han producido estas migraciones; no consider谩ndose individualmente que exista una emigraci贸n a otro Pa铆s o Naci贸n que no fuera Espa帽a en el interior del territorio de la misma.

Sin embargo, seg煤n Abascal, el grueso del nacionalismo ha mantenido escaramuzas recientes junto al exclusivismo 茅tnico e ideol贸gico, sin poner m谩s impedimentos a los llamados advenedizos que el aprendizaje de la lengua y la aceptaci贸n de las ideas nacionalistas y exclusivistas.

Del an谩lisis de los cuadros del INE. Oficina de Censo electoral. Censos de poblaci贸n, se puede deducir que existe un punto de inflexi贸n en la d茅cada de los 70, producida, fundamentalmente por la primera crisis del petr贸leo, por la desaparici贸n de la industria pesada y por la presi贸n de los nacionalismos excluyentes e incipientes como movimientos de masas que indujeron a partir de entonces y hasta nuestros d铆as a la parte de la poblaci贸n migrante que no aceptaba las imposiciones de lengua e ideol贸gicas a volver a sus lugares de origen.

Podemos concluir esta parte del trabajo, afirmando que los movimientos migratorios correspondientes a las dos fases de los 煤ltimos 150 a帽os han producido una homogeneizaci贸n de la poblaci贸n espa帽ola, no existiendo diferencias 茅tnicas en ella.

mapa1mapa2
mapa3

INE. Oficina de Censo electoral. Censos de poblaci贸n

La homogamia y heterogamia como indicador de la homogeneidad de la poblaci贸n.

Otro 铆ndice de la homogeneidad de la poblaci贸n espa帽ola lo podemos obtener estudiando dos factores como son la homogamia y heterogamia espacial en la Espa帽a del s. XX. Este estudio nos puede mostrar c贸mo ven los individuos de unas Comunidades a los de otras.

El lugar donde se conocen los futuros matrimonios y la elecci贸n de pareja 鈥渁dvenediza鈥 est谩 limitada por la movilidad geogr谩fica y la distancia residencial. El desarrollo de las comunicaciones ha sido una constante a lo largo de todo el s.XX que ha facilitado estas migraciones interiores con el consiguiente aumento de los matrimonios heter贸gamos. Vamos a ver gr谩ficamente la distribuci贸n de los matrimonios a lo largo y ancho de toda la geograf铆a espa帽ola:

grafico1

Universidad de Navarra a partir de los datos de la ESD. INE, 1991.

grafico2

                                    Universidad de Navarra a partir de los datos de la ESD. INE, 1991.

Las provincias que tienen los valores m谩s bajos son las que a lo largo del siglo, y especialmente a partir de los a帽os 60, han recibido los mayores flujos migratorios (Pa铆s Vasco, Barcelona y Madrid)[11]. Pero, junto a ellas, se encuentran otras provincias donde el peso de la homogamia no se debe a la llegada de flujos migratorios, sino al tipo de sistema de organizaci贸n social predominante en la zona vinculado a un sistema de heredero 煤nico. Algunas de estas zonas son, por ejemplo, Huesca, L茅rida, Gerona o Santander. Pero aqu铆 se mezclan experiencias de distintas generaciones, por lo que seleccionamos tres (2陋, 5陋 y 7陋) para un an谩lisis m谩s detallado.

Una primera mirada nos muestra c贸mo la t贸nica general es el descenso de la homogamia, http://www.ugr.es/~adeh/comunicaciones/Lopez_Hernandez_D.pdf, que se produce tambi茅n a escala provincial, a pesar de lo cual los contrastes entre provincias se mantienen. L贸gicamente es en la primera generaci贸n donde se aprecian los mayores valores de homogamia matrimonial. En siete provincias 鈥揕ugo, Cuenca, Huelva, Badajoz, C谩ceres, Murcia y Ciudad Real鈥, el 70% o m谩s de los egos se casaron con personas de su mismo municipio. En Ciudad Real, casi 8 de cada 10 personas de esta generaci贸n se casaron con una persona de su mismo municipio.

Porcentaje de matrimonios hom贸gamos.1991         Generaci贸n 2 (1911-1920).

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Generaci贸n 5. 1941-1950                                               Generaci贸n 7. 1961-1970

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Universidad de Navarra a partir de los datos de la ESD. INE, 1991.

El mapa de la generaci贸n 5 (1941-50) muestra, en comparaci贸n con la generaci贸n 2, un importante descenso en los grados de homogamia, tendencia que se acent煤a en la generaci贸n 7 (1961-70). Esta p茅rdida de intensidad est谩 se帽alando un aumento de la heterogamia matrimonial en toda la pen铆nsula.

En el an谩lisis de estos gr谩ficos, se puede observar un territorio dividido a grandes rasgos entre un norte heter贸gamo y un sur hom贸gamo. Es decir, aquellas zonas de Espa帽a donde m谩s heterogeneidad se ha dado a lo largo del s. XX, donde m谩s mezcla 鈥溍﹖nica鈥, menos supuesta 鈥減ureza de raza鈥 y mas 鈥渁dvenedizos鈥 existen, si se puede decir as铆, es donde se reclama la independencia en base a una inexistente pureza de sangre que como queda demostrado a lo largo de todo este ep铆grafe es absolutamente ficticia y obediente a intereses sociopol铆ticos.

La lengua

De la lectura de todos los estudios cl谩sicos de la nacionalidad[12], se desprende la importancia que ha tenido la lengua, entre otros factores, en la formaci贸n de los 鈥済rupos nacionales鈥[13] como elemento diferenciador con 鈥渓os otros grupos鈥 de la misma clase. Como ejemplo m谩s determinante en el caso espa帽ol, tenemos el esfuerzo realizado por el gobierno de la Comunidad Aut贸noma de Vascongadas en la euskaldunizaci贸n de su poblaci贸n escolar. Departamento de Educaci贸n, Universidades e Investigaci贸n. Gobierno Vasco.

Alumnado de ense帽anzas de r茅gimen general no universitario por territorio hist贸rico,
nivel, modelo de ense帽anza biling眉e y titularidad.
Avance de datos (1). 2004/2005
  Total Centros P煤blicos Centros Privados
  Total Modelo A (2) Modelo B (3) Modelo D (4) Modelo X (5) Total Modelo A (2) Modelo B (3) Modelo D (4) Total Modelo A (2) Modelo B (3) Modelo D (4) Modelo X (5)
C.A. de Euskadi                          
Total 306.391 80.506 69.858 154.160 1.867 148.757 32.059 20.528 96.170 157.634 48.447 49.330 57.990 1.867
Educaci贸n infantil 75.544 5.167 21.669 48.307 401 38.952 1.497 6.747 30.708 36.592 3.670 14.922 17.599 401
Educaci贸n primaria 98.462 13.194 30.137 54.334 797 47.038 3.875 8.318 34.845 51.424 9.319 21.819 19.489 797
Educ. infantil-primaria 380 342 11 27 0 75 55 3 17 305 287 8 10 0
  (E.S.O.) 70.503 20.289 16.720 32.949 545 29.810 5.566 5.297 18.947 40.693 14.723 11.423 14.002 545
Educaci贸n especial (E.S.O.) 186 134 35 17 0 94 59 22 13 92 75 13 4 0
Bachiller 32.178 17.301 546 14.207 124 17.430 8.642 101 8.687 14.748 8.659 445 5.520 124
F.P. Grado medio 11.241 9.201 292 1748 0 6.520 5.084 16 1420 4.721 4.117 276 328 0
F.P. Grado superior 17.476 14.540 443 2493 0 8.598 7.109 20 1469 8.878 7.431 423 1024 0
Aprendizaje de tareas 421 338 5 78 0 240 172 4 64 181 166 1 14 0
(1) Ense帽anzas de r茅gimen general no universitarias. No incluye Educaci贸n permanente de adultos.
(2) Estudian euskera como asignatura.
(3) Ense帽anza biling眉e.
(4) Toda la ense帽anza en euskera.
(5) No estudian euskara.
CUADRO N潞 1; Fuente: Departamento de Educaci贸n, Universidades e Investigaci贸n. Gobierno Vasco.

Seg煤n David Miller 鈥渓as ideas de nacionalidad son creaciones conscientes de cuerpos de personas, que las han elaborado y revisado con el prop贸sito de dar sentido a los que les rodea social y pol铆ticamente, y nosotros tambi茅n estamos implicados en ese proceso鈥. Lo que nos da una idea de la importancia de la existencia de cuerpos de personas conscientes de la formaci贸n de la Naci贸n.

Como ejemplo muy claro de este proceso de Ingenier铆a Social, que trataremos m谩s adelante en otro art铆culo, v茅anse los resultados obtenidos en la Comunidad Vasca respecto a la euskaldunizaci贸n de sus Recursos Humanos.. Departamento de Educaci贸n, Universidades e Investigaci贸n. Gobierno Vasco.

Gellner estima el n煤mero de naciones potenciales contando lenguas, presumiendo que tener una lengua diferente es suficiente para convertir a un grupo en una 鈥渘aci贸n potencial鈥

Todorov afirma que la primera reacci贸n, espont谩nea, frente al extranjero[14] es imaginarlo inferior, puesto que es diferente de nosotros: ni siquiera es un hombre o, si lo es, es un b谩rbaro inferior; si no habla nuestra lengua, es que no habla ninguna, no sabe hablar, como pensaba todav铆a Col贸n. Y as铆, los eslavos de Europa llaman a su vecino alem谩n nemec, el mudo; los mayas de Yucat谩n llaman a los invasores toltecas nunob, los mudos, y los mayas cakchiqueles se refieren a los mayas mam como 芦tartamudos禄 o 芦mudos禄. Los mismos aztecas llaman a las gentes que est谩n al sur de Veracruz nonualca, los mudos, y los que no hablan n谩huatl son llamados tenime, b谩rbaros, o popoloca, salvajes. Comparten el desprecio de todos los pueblos hacia sus vecinos al considerar que los m谩s alejados, cultural o geogr谩ficamente, ni siquiera son propios para ser sacrificados y consumidos.[15]

Esta es  una forma arcaica de nacionalismo extremo en el que la naci贸n es presentada como el objeto supremo de lealtad como las defendidas por Fichte y en las que la lengua[16] y la cultura son factores determinantes para excluir al otro colectivo. Si en un principio el nacionalismo Vasco se basaba en los preceptos de una etnia, una lengua, una cultura y una religi贸n, 茅stos, a lo largo del siglo XX, se han ido modificando hacia un adoctrinamiento de la poblaci贸n advenediza llegada de otros territorios de Espa帽a, hacia una lengua y una cultura com煤n, sin importar sus or铆genes territoriales o supuestamente 茅tnicos.

Sin embargo, si tomamos a aquellos pueblos que por el reconocimiento mutuo y las creencias compartidas constituyen naciones, no hay una 煤nica caracter铆stica[17] (como la raza o la religi贸n) que tengan todos sus ciudadanos en com煤n.

Demostrar que no existe el pueblo Vasco, o, al menos, no en la zona territorial que coincide con las Provincias Vascas actuales debido a los bajos 铆ndices de homogamia y altos de heterogamia, la baja autocton铆a y la alta alocton铆a y las migraciones masivas interiores hacia Vascongadas desde principios del siglo XX, cuya poblaci贸n mayoritaria est谩 constituida de advenedizos a los que se impone una pol铆tica ling眉铆stica de aprendizaje de una lengua que ha tenido que ser remodelada y actualizada de manera y forma artificial como es el 鈥渆uzkera batua鈥[18], es la raz贸n de ser de este art铆culo.

Conclusiones de aspecto doctrinal

El individualismo, creemos, sigue siendo la filosof铆a moral y pol铆tica dominante que inspira la historia en general y particularmente la que fundamenta y legitima un sistema econ贸mico basado en el respeto de la libertad individual y de la competitividad, aunque pueda ser tachado por algunos intelectuales como insolidario.

Los desafueros y horrores cometidos en nombre de determinados derechos colectivos[19], ayer y todav铆a hoy, son base suficiente y razonable para cuestionar el sentido de esta clase de derechos.

A pesar de esta superficial defensa de los derechos individuales a ultranza, lo que si es absolutamente cierto es que en el s. XXI, el mundo esta dominado por organizaciones y poderes econ贸micos transnacionales, organizaciones internacionales no gubernamentales, entidades colectivas de la m谩s diversa 铆ndole con poderes que van m谩s all谩 de los individuos concretos. A pesar de que todo se haga en nombre de una defensa del individualismo, lo cierto es que muy pocas organizaciones dejan que los individuos act煤en en igualdad en su constituci贸n y funcionamiento.

El individualismo no ignora los roles tan importantes que juegan los entes colectivos como instrumentos de mantener intactos los derechos individuales. En este sentido J. Stuart Mill manifiesta en su ensayo "Sobre la Libertad" que la sociedad tiene sus derechos: "El objeto de este ensayo no es el llamado libre arbitrio, sino la libertad social o civil, es decir, la naturaleza y los limites del poder que puede ejercer leg铆timamente la sociedad sobre el individuo". Es decir, estamos hablando de la violencia leg铆tima que la sociedad puede y tiene derecho a ejercer sobre los individuos o sobre otros colectivos de su seno que no respeten estos derechos.

Para reconocer y fijar los derechos y las responsabilidades (deberes) del hombre como ser social, es preciso que determinemos, primero, la naturaleza, organismo y condiciones de la sociedad a que puede pertenecer. Varias son estas sociedades aunque en este trabajo solamente vamos a tratar de la p煤blica o civil, que viene a ser el elemento  mas importante en los Estados democr谩ticos.

En Espa帽a, y en otras Naciones del entorno, estamos viviendo la reivindicaci贸n de un presunto derecho colectivo: el derecho a la autodeterminaci贸n de los pueblos y a su soberan铆a: los nacionalismos. Nacionalismos que dentro de nuestro entorno se materializan en Las Provincias Vascongadas, de forma virulenta, en Catalu帽a y en Galicia pero que han tenido su m谩xima expresi贸n en los antiguos Pa铆ses del Este con la desaparici贸n de las dictaduras comunistas. Las "cuestiones nacionales" son el centro de atenci贸n y preocupaci贸n de la pol铆tica mundial de nuestros d铆as. De manera extremadamente virulenta sobresalen los problemas de nacionalidad de irlandeses, vascos, kurdos, albano-kosovares y palestinos entre otros muchos.

El presunto derecho de autodeterminaci贸n, al contrario que el principio de las nacionalidades, surgi贸 desprovisto de toda connotaci贸n 茅tnica, hecho que obvian los nacionalismos excluyentes que sostienen tesis basadas en diferencias 茅tnicas y culturales.

Las Naciones Unidas han reconocido el derecho de determinaci贸n desde 1945 hasta nuestros d铆as para aplicarse a los pueblos bajo dominaci贸n colonial o v铆ctimas de discriminaci贸n en Estados no democr谩ticos, racistas o fundamentalistas, siendo la interpretaci贸n de la O.N.U en la pr谩ctica, mucho m谩s reducida.

Lo que sostiene a una naci贸n unida son las creencias, pero 茅stas creencias s贸lo pueden transmitirse a trav茅s de medios y artefactos culturales, como dice Miller, puestos a disposici贸n de los grupos de inter茅s. 脡ste es el fundamento de la afirmaci贸n de Benedict Anderson de que las naciones son 鈥渃omunidades imaginadas鈥 y entiende por esto que no sean invenciones completamente espurias, sino que dependen de actos colectivos de imaginaci贸n que encuentran su expresi贸n a trav茅s de los medios de comunicaci贸n.

Conclusiones f谩cticas

En el caso concreto de Espa帽a ha quedado reflejada una inusual homogeneidad 茅tnica derivada de las migraciones interiores que han sido generalizadas en los llamados territorios hist贸ricos de Vascongadas.

La heterogamia a lo largo de los siglos XIX y XX, comparada con otras Naciones del entorno excluyendo Portugal, descalifica el 鈥渕ito鈥 de la existencia de 鈥減ueblos鈥 diferenciados en los llamados 鈥渢erritorios hist贸ricos鈥, que ha quedado demostrado anteriormente, diferenci谩ndose una Naci贸n heterogama en el norte y homogama en el sur.

Existe una poblaci贸n diluida en los territorios llamados hist贸ricos por los factores antes mencionados que incitan a pensar que la "raza vasca" no existe ya como tal, o por lo menos no en los territorios en los que actualmente se dice que habitan, Vascongadas.

Para analizar estas conclusiones desde el punto de vista de los otros factores citados por Gellner, Hobsbawm y Smith en sus respectivos trabajos, parece se deben analizar las diferentes Comunidades donde se ha dado en Espa帽a el fen贸meno del nacionalismo excluyente siguiendo el m茅todo hist贸rico, en el que podremos ver la importancia de las corrientes Carlistas en la fundamentaci贸n de los nacionalismos Vasco, Catal谩n y Gallego.

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VILLASANTE, LUIS. Euskara batuaren filosofiaz: "Azkenean atera zena -Mitxelenak dio hau ere-, zera izan zen: nafargiputz (Beterrikoa) Lapurdiko ukitu batzuekin egindako euskara batu bat. Hitz batean esateko: idatzizko batasunean gatzatu eta urtu da mintzatuaren ezberdintasuna"



[1] En cuanto a su significado, es decir, 驴de qu茅 estamos hablando cuando utilizamos los t茅rminos: naci贸n, nacionalismo o idea o esp铆ritu nacional?, es algo m谩s dif铆cil de definir, ya que nos encontramos ante un concepto din谩mico, es decir, que evoluciona con el paso del tiempo, llegando incluso a nuestros d铆as, (recordamos el fen贸meno irland茅s, a煤n no resuelto, el mosaico yugoslavo, o m谩s pr贸ximo a nosotros, los movimientos nacionalistas vasco, gallego o catal谩n).

B谩sicamente, a煤n a riesgo de simplificar, podemos decir que la idea de naci贸n no se reduce a un significado cuantitativo y geogr谩fico, como pueblo, ni a una noci贸n sentimental, como patria, sino que define una realidad sociol贸gica din谩mica: la existencia de comunidades culturales, y como consecuencia hist贸ricas, llamadas ya sea nacionalidades, ya sea etnias, dotadas de una conciencia clara o difusa de su originalidad, y que tienden a consolidar sus lazos de solidaridad, a consagrar su especificidad y a gozar de su autonom铆a constituy茅ndose en sociedades pol铆ticas bajo la tutela de un Estado particular para cada una de ellas. Es decir, el paso de nacionalidad, entidad de car谩cter sociocultural, a naci贸n, entidad sociopol铆tica, se realiza con la creaci贸n de 贸rganos aut贸nomos de gobierno, cuando no por la creaci贸n de un Estado nacional, y lleva consigo la idea de la autodeterminaci贸n, es decir, el derecho de los pueblos a disponer de sus propios destinos de manera aut贸noma e independiente, algo que estaba muy lejos de realizarse en la Europa de principios del siglo XIX, despu茅s de la Revoluci贸n Francesa..

[2] Lo que se puso de manifiesto en todos los movimientos separatistas de Europa despu茅s de la 2陋 Gran Guerra, para debilitar a los Gobiernos democr谩ticamente instituidos.

[3] Como los esclavos africanos tra铆dos a Espa帽a en los siglos XVI y XVII y los germanos que se asentaron en Sierra Morena en el siglo XVIII.

[4] Carlos M. Abella V谩zquez. http://www.ub.es

[5] V茅ase la Tabla 3, que ejemplifica este proceso para el caso espa帽ol.

[6] Vease el trabajo realizado por D. L贸pez, C. Montoro, N. Caparr贸s y J.J. Pons titulado 鈥淟a dimensi贸n geogr谩fica en la nupcialidad: homogamia espacial en la Espa帽a del siglo XX鈥

[7] Departamento de Estructura e Historia Econ贸mica y Econom铆a P煤blica, Facultad de Ciencias Econ贸micas y Empresariales. Departamento de An谩lisis Econ贸mico, Facultad de Ciencias Econ贸micas y Empresariales. Zaragoza.

[8] Como ya se hab铆a se帽alado para el caso espa帽ol por P茅rez Moreda, 1984.

[9] V茅ase el trabajo realizado por D. L贸pez, C. Montoro, N. Caparr贸s y J.J. Pons titulado 鈥淟a dimensi贸n geogr谩fica en la nupcialidad: homogamia espacial en la Espa帽a del siglo XX鈥

[10] http://www.ugr.es/~adeh/comunicaciones/Lopez_Hernandez_D.pdf

[12] De todos ellos cabe destacar para aclaraci贸n de conceptos: Anderson, Benedict, 鈥淐omunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y definici贸n del nacionalismo鈥, M茅xico, Fondo de Cultura Econ贸mica, 1991; Balibar, Ettiene, y Wallerstein, Immanuel, 鈥淩aza, Naci贸n y Clase, Madrid, IEPALA, 1991; Blas Guerrero, Andr茅s, 鈥淓nciclopedia del Nacionalismo鈥, Madrid, Alianza, 1997; Connor, Walker, 鈥淓tnonacionalismo, Madrid, Trama, 1998; Delannoi, Gil, y Taguieff, Pierre-Andr茅, 鈥淭eor铆as del Nacionalismo鈥, Barcelona, Paidos, 1997; Gellner, Ernest, 鈥淣aciones y Nacionalismo, Madrid, Alianza, 1994; Guibernau, Montserrat, 鈥淟os Nacionalismos鈥, Barcelona, Ariel, 1996; Hall, John, 鈥淓stado y Naci贸n. Ernest Gellner y la teor铆a del nacionalismo鈥, Madrid, Cambridge University Press, 2000; J谩uregui Bereciartu, Gurutz, 鈥溾滳ontra el Estado-Naci贸n. En torno al hecho y la cuesti贸n nacional鈥, Madrid, Siglo XXI, 2陋ed., 1988; Lowy, Michael, y Haupt, Georges, 鈥淟os marxistas y la cuesti贸n nacional鈥, Barcelona, Fontamara, 1980; Llobera, Joseph, 鈥淓l dios de la modernidad. El desarrollo del nacionalismo en la Europa Occidental鈥, Barcelona, Anagrama, 1996; Miller, David, 鈥淪obre la nacionalidad鈥,Barcelona, Paid贸s, 1997; Rosa Rivero, Alberto, y otros, 鈥淢emoria colectiva e identidad nacional, Madrid, Biblioteca Nueva, 2000; Renan, E, 鈥淲hat is a Nation?鈥, Londres, Oxford University Press, 1939.

[13] Acu帽o este t茅rmino para denominar a la Naci贸n apoy谩ndome en la definici贸n que de 茅sta realiza Anthony D. Smith y que contiene en s铆 misma su concepci贸n como 鈥済rupo鈥: 鈥淕rupo humano designado por un gentilicio y que comparte un territorio hist贸rico, recuerdos hist贸ricos y mitos colectivos, una cultura de masas p煤blica, una econom铆a unificada y derechos y deberes legales iguales para todos sus miembros鈥; 鈥淟a identidad nacional鈥, Madrid, Trama, 1997, p.13.

[14] Natural de una naci贸n con respecto a los naturales de cualquier otra.鈥 鈥淭oda naci贸n que no es la propia.鈥

[15] El sacrificado debe ser al mismo tiempo extranjero y estimado, es decir, cercano.

[16] Nota de prensa oficial del Partido Popular de Navarra respecto al acuerdo de normalizaci贸n ling眉铆stica del vascuence realizada por Jos茅 Ignacio Palacios Zuasti como Coordinador del Partido Popular de Navarra:

...supone la concertaci贸n de una pol铆tica com煤n en materia ling眉铆stica con un Gobierno integrado por partidos que no respetan el estatus de Navarra y han convertido el vascuence en un instrumento para la promoci贸n y el adoctrinamiento de su ideario nacionalista... con base en la necesidad de 鈥渘ormalizar鈥 el euskera se pretende la implantaci贸n de pol铆ticas ling眉铆sticas en la Comunidad vasca que implicar谩n la expulsi贸n del idioma com煤n 鈥揺l espa帽ol o castellano- del sistema educativo vasco... sin que previamente las instituciones vascas hayan rectificado su pol铆tica de considerar a Navarra como parte integrante de Euskal Herria, tal y como ocurre en el sistema educativo vasco, en la cultura, en el 谩mbito tur铆stico o en los medios de comunicaci贸n dependientes de la Administraci贸n vasca, sin contar con la afrenta permanente que supone mantener el escudo vasco con cuatro cuarteles y no tres... supone reforzar la idea de la existencia de Euskal Herria, con inclusi贸n de Navarra, que es uno de los objetivos permanentes del nacionalismo vasco. (27 de enero de 2009)

[17] El m谩s plausible de estos criterios es el lenguaje. La mayor铆a de las Naciones poseen una 煤nica lengua p煤blica que puede coexistir con diversos lenguajes privados hablados por los miembros de grupos particulares, y esto no es un accidente, sino la labor fundamental de la intervenci贸n del Estado en la defensa o incentivaci贸n de determinados procesos pol铆ticos en el seno de la misma o como medio de diferenciarse de otros Grupos nacionales. A pesar de lo dicho se tiene en cuenta que no es dif铆cil encontrar naciones con dos o m谩s lenguas oficiales, siendo Suiza, quiz谩s la m谩s prominente. Sobre esta cuesti贸n v茅ase Quirk.R., 鈥淟anguaje and Nationhood, en C. MacLean, Edimburgo, ScotishAcademic Press, 1979. Cit. Miller, D., 鈥淪obre la nacionalidad鈥, 1997, Paid贸s, p. 39.

[18] El euskera batua (literalmente "euskera unificado" o "euskera unido", en euskera euskara batua) es el soporte normativo (o registro) del euskera escrito. Se basa en los dialectos centrales del euskera como el dialecto navarro, dialecto navarro-labortano y el dialecto central del euskera, []y se encuentra influido por el labortano cl谩sico del siglo XVII, precursor de la literatura en euskera y lazo de uni贸n entre los dialectos espa帽oles y franceses.

El proceso para la unificaci贸n literaria se inici贸 en 1918 con la fundaci贸n de la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia) y presentaci贸n de distintas propuestas para culminar en 1968, en la reuni贸n del Santuario de Ar谩nzazu (Arantzazuko Batzarra) en la que Euskaltzandia durante la celebraci贸n de su 50 aniversario decidi贸 apoyar y promover formalmente el informe de las Decisiones del Congreso de Bayona (Baionako Biltzarraren Erabakiak) de 1964 redactado por el Departamento Ling眉铆stico de la Secretar铆a Vasca (Euskal Idazkaritza) de Bayona, apoyado por distintos literatos 茅uscaros a trav茅s de la reci茅n creada Idazleen Alkartea (Asociaci贸n de Escritores) y Ermuako Zina (Juramento de Ermua) de 1968. Los postulados de este informe fueron recogidos en la ponencia presentada por el acad茅mico Koldo Mitxelena, quien se encargar铆a de entonces en adelante y junto con Luis Villasante de dirigir el proceso de la unificaci贸n literaria.

Este registro se usa en la administraci贸n, la ense帽anza y los medios de comunicaci贸n, pues a nivel local y oral se siguen empleando los diferentes dialectos. Las instituciones siguen las normas y directrices marcadas por la Real Academia de la Lengua Vasca para el euskera unificado.

Aunque se hab铆a estado discutiendo sobre la normalizaci贸n casi desde los inicios de la literatura vasca, fue en la d茅cada de 1950 cuando se quiso abordar la cuesti贸n definitivamente, por considerarlo necesario si se quer铆a garantizar la supervivencia del idioma. Una corriente propuso utilizar como base el "labortano cl谩sico" de Axular como modelo con la misma funci贸n que tuvo el toscano en la unificaci贸n de la lengua italiana y en las d茅cadas de 1950 y 1960, Federico Krutwig fue el principal defensor de este modelo y fue seguido por personas como Gabriel Aresti y Luis Villasante. Aunque en sus inicios gan贸 apoyos, finalmente la propuesta acab贸 siendo rechazada por la mayor铆a de los escritores y estudiosos por encontrarse demasiado alejada de la base sociol贸gica de la lengua.

Oskillaso y Mat铆as M煤gica sostuvieron que el euskera bat煤a y el impulso institucional de este ser铆a letal para los dialectos, No obstante, Koldo Zuazo y otros sostienen que el bat煤a no es m谩s que el registro destinado a ser utilizada en los 谩mbitos m谩s formales (como la educaci贸n, la televisi贸n p煤blica, los boletines oficiales...) y viene a complementar al resto de los dialectos, no a sustituirlos, incluso reforz谩ndolos, al ayudar a la recuperaci贸n de la lengua.

[19] V茅ase Lopez Calera, N, 鈥溌縃ay derechos colectivos?, Barcelona, Ariel, 2000.

 

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"ESPA脩A UNA, EUROPA GRANDE, EL MUNDO LIBRE."