¿Partidos nacionalistas o grupos de presión?.

Apoyado en Roberto L. Blanco Valdés, “Los rostros del federalismo”, Alianza Editorial, 2012. Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Santiago de Compostela.

El sistema de partidos en España ha pasado a dejado de ser prácticamente bipartidista en el conjunto del Estado, aunque tal bipartidismo apareciera corregido por la presencia de los partidos nacionalistas que en sus territorios consiguen ser primeros o segundos en las circunscripciones en que aquellos se dividen. Lo que quiere decir, ni más ni menos, que cuando uno de las dos opciones políticas, que no me gusta calificar de derecha o izquierda, no alcanzan la mayoría absoluta en el Congreso, no existe una posible bisagra estatal con la que formar Gobierno o de la que obtener el sostén parlamentario necesario para formar una sólida mayoría capaz de sostenerlo, de modo que el ganador por mayoría relativa sólo es capaz de gobernar buscando el apoyo externo de partidos nacionalistas. Tal situación, dice Blanco, coloca a los “agraciados”, en cada caso, en la posición de partidos extractivos, casi grupos de presión, que pasan a estar en condiciones de plantear su relación con el Gobierno en unos términos muy claros: gobernabilidad a cambio de poder regional. Si esos aliados nacionalistas del Gobierno del Estado son, además, como ocurrió en todo el periodo 1979-2019 en Cataluña y 1979-2019 en Vascongadas, con un pequeño paréntesis de PSOE-PP, partidos gobernantes en sus respectivos territorios, la presión descentralizadora cobra entonces su sentido, pues el que presiona es el directo beneficiario de los réditos políticos y económicos que produce la presión.

La conclusión final del análisis precedente parece fácil de obtener: durante todo el tiempo trascurrido desde la puesta en marcha del sistema autonómico español, los tres elementos jurídico-políticos que se han apuntado en otros artículos de forma tan sucinta irán encadenándose para dar lugar, en sentido literal, a un autentico circulo vicioso: por una parte, nuestro sistema electoral ha dificultado extraordinariamente la aparición de bisagras estatales y ha puesto en manos de los partidos nacionalistas la gobernación general cuando uno de los grandes partidos estatales o tendencias políticas no ha alcanzado la mayoría absoluta en el Congreso; por la otra, esos partidos nacionalistas han tendido a comportarse como partidos extractivos, es decir, como simples grupos de presión cuyo objetivo era obtener más cuotas de poder para sus respectivos territorios; finalmente, y cerrando el círculo , todo ello ha sido posible por unas previsiones constitucionales que permitían la revisión constante del sistema, bien fuera a través de las reformas estatutarias, de las leyes de transferencias y delegación de competencias o de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional en materia de organización territorial.

El caso español encuentra notables paralelismos en un Estado europeo no lejano donde esa dinámica centrifuga ha sido dominante, pese a las diferencias numerosas y muy notables entre los dos modelos federales: Bélgica.

Enrique Area Sacristán
Teniente Coronel de Infantería.
Doctor por la Universidad de Salamanca

Compartelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email

Impactos: 63

Artículos relacionados

Enlace permanente a este artículo: https://www.defensa-nacional.com/blog/2019/06/nacional/partidos-nacionalistas-o-grupos-de-presion/

1 comentario

    • Mendieta en 13 junio, 2019 a las 9:51
    • Responder

    Me parece que simplificas al explicar la relación entre gobiernos en minoría y partidos nacionalistas, hablando del caso vasco, el catalán no conozco lo suficiente para opinar, la estrategia seguida por los gobiernos desde el infausto Gonzalez, que el diablo lo confunda, ha sido bastante mas inteligente de lo que piensas, primero se pactan unas transferencias, después se traspasan, pero no todas,dejas veinte o treinta sin traspasar y te haces el sueco, esto te sirve para ir negociando con los nacionalistas durante décadas, como estamos viendo, en la reciente negociación de la moción de censura las transferencias concedidas al PNV estaban pactadas hace casi 40 años, vamos, una estrategia perfecta, negocio, consigo el apoyo y yo lo que cedo es algo que la ley orgánica del estatuto emanada directamente de la constitucion ya me obligaba a cumplir hace décadas, ¡genial!, y pensar que los centralistas ven en esto bajada de pantalones, igual no habías caído en la cuenta de esta estrategia.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.