Cuál es el origen de la expresión “De punta en blanco”.

En los ejercicios para combate, los caballeros medievales empleaban armas de hierro ordinario que carecían de filo y llevaban en la punta un botón, como los floretes con que se aprende esgrima. Recibían el nombre de armas negras, en oposición a las que se usaban en los torneos, que eran de acero filoso y tenían el extremo afilado o, como se decía entonces, la punta en blanco. En esas lizas, los contendientes se presentaban ante el árbitro o maestro de armas acompañados de sus escuderos, quienes portaban los yelmos con sus penachos y los respectivos escudos. La gran pompa de esta ceremonia con música de fanfarrias y el espectáculo de las armaduras  relucientes y los estandartes al viento quedaron asociados a la frase «estar de punta en blanco», que tomó el sentido de mostrarse con las mejores galas. En aquellas épocas, la imagen del caballero totalmente equipado con sus arreos guerreros y listo para la pelea debía ser un espectáculo impresionante que quedó en la imaginación popular y que ha llegado hasta nuestros días. Con el paso del tiempo y la desaparición de esos soldados acorazados, la frase original fue perdiendo su significado primitivo para convertirse en sinónimo de elegancia y galanura en el vestir.

Pasaron los tiempos feudales, pero el dicho subsiste.

Ahora se aplica a cualquiera que luce impecablemente desde el peinado hasta los pies. Vestido de punta en blanco. Como para un torneo… de  elegancia.

Enrique Area Sacristán.

Teniente Coronel de Infantería.

Doctor por la Universidad de Salamanca.

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