Da Dios almendras al que no tiene muelas.

Según el marques de Santillana y Fernando de Rojas en la Celestina, el verdadero refrán es Dio Dios habas a quien no tiene quijadas. En ambos casos suele decirse cuando la fortuna, en lo que fuere, recae sobre la persona menos indicada para disfrutarla.

Señala que, habitualmente, la suerte sonríe a quien no tiene dientes para devolverle la sonrisa; es decir, que la fortuna recae en quien no sabe o no puede aprovecharla. Existen numerosos refranes que reflejan el injusto reparto de la suerte: Da Dios legañas a quien no tiene pestañas; Da Dios mocos al que no tiene pañuelos; Da Dios nueces a quien no tiene dientes; Da Dios pañuelo al que no tiene narices; Da Dios habas a quien no tiene quijadas; Dios le da bragas al que no tiene culo, etc.

Con este refrán se moteja a los que teniendo los medios para algo son incapaces de aprovecharlo y llevarlo a buen término. También se usa cuando alguien tiene alguna posesión y no sabe apreciarla o la estima de una persona y no la corresponde; también cuando esa falta de aprovechamiento se da por falta de capacidad. Se suele usar con un matiz de cierta envidia, en el sentido de que quien habla da a entender que él mismo sí que lo apreciaría.

Existen muchísimas variantes de este refrán, respondiendo al mismo esquema:

  • Da Dios habas a quien no tiene quijadas.
  • Da Dios bragas al que no tiene nalgas.
  • Da Dios habas al que no tiene quijadas.
  • Da Dios lagañas al que no tiene pestañas.
  • Da Dios mocos al que no tiene narices.
  • Da Dios mocos al que no tiene pañuelos.
  • Da Dios narices al que no tiene pañuelos.
  • Da Dios nueces a quien ni tiene dientes.
  • Da Dios pañuelo al que no tiene narices.
  • Dio Dios habas a quien no tiene quijadas.
  • Dios da barbas al que no tiene quijada.
  • Dios da bragas a quien no tiene culo.
  • Dios da carne al que no tiene dientes.
  • Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
  • Dios da mocos a quien no tiene nariz.
  • Dios da mocos a quien no tiene pañuelos.
  • Dios da muelas a quien no tiene ‘quejás’.
  • Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
  • Dios da pan a los que no tienen dientes.
  • Dios da pan a quien no tiene dientes.
  • Dios da pañuelo al que no tiene narices.
  • Dios da pañuelo, a quien no tiene mocos.
  • Dios le da barba a quien no tiene quijada.
  • Dios le da bragas al que no tiene culo.
  • Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
  • Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
  • Dios le da mocos a quien no tiene pañuelo.
  • Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
  • Dios le da sombrero, al que no tiene cabeza.

Ejemplos:

A veces, Dios le da pan al que no tiene dientes. En el fútbol, le da méritos a los que no hacen esfuerzos. Sino [sic], basta con ver al Águila, que ayer complicó al máximo sus aspiraciones de alcanzar las semifinales tras caer ante la Universidad de El Salvador, que no recibió ningún regalo pero se ganó su propio título: el de la permanencia en primera división.

¡Dios le da barba a quien no tiene quijada y pan al desdentado! Por eso a algunos de estos pitucos, como los Buendía de García Márquez, sólo les falta nacer con la colita de chancho.

Dios da mocos a quien no tiene nariz. Que semejante espécimen haya sido presidente del país más poderoso del mundo da qué pensar sobre la capacidad de los ciudadanos americanos para elegir al primer gobernante del país. Con el susodicho se equivocaron. A su nula popularidad mundial le remito. Ni en casa ni fuera de ella.

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