El Partido Popular continúa acumulando deméritos

Mi connatural ideología de derechas, incompatible con la de “la derechita incolora, inodora, insípida, hueca, vacía, inservible, absurda y cobarde” representada por la contumaz vulneración por los dirigentes del Partido Popular de la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, durante más de los 3 últimos años, discriminando a la población católica, auténtico vivero de su electorado, a pesar de mis innumerables requerimientos que no han tenido el civismo de responder ni siquiera para justificar su ilícita ejecutoria.

Si estos sujetos empleasen la cabeza para algo más que para peinarse, con algún esfuerzo llegarían a la conclusión de que hay que está obligados a tratar con respeto a todos sus conciudadanos, especialmente al electorado que les da de comer, pues quien no sabe mostrarse cortés, va al encuentro de los castigos de la soberbia.

Un ejemplo más de tan calamitosa ejecutoria es la negativa de los dirigentes del Partido Popular a responder a los medios de comunicación acerca de las relaciones que ligan a buen número de sus principales miembros con casos de corrupción, amparándose en el socorrido latiguillo de la presunción de inocencia en tanto una sentencia judicial no demuestre lo contrario, lanzando balones fuera para entretener al personal, en un vano intento de dilatar un fatal desenlace.

Así, el portavoz nacional del Partido Popular, Martínez-Almeida, que como dice el viejo refrán “no sabe si mata o espanta”, ha manifestado el respeto total y absoluto a las resoluciones judiciales, que primero se tramite el procedimiento para hacer después las valoraciones con las resoluciones, y que mientras no haya condena, la exdirigente del Partido Popular, Dolores de Cospedal, actualmente implicada en un caso de corrupción, es inocente.

En la misma línea, Esperanza Aguirre, exdirigente popular y licenciada en Derecho, continuando la ceremonia de la confusión, ha manifestado que, de momento, Dolores de Cospedal, es “investigada”, no “imputada”, ignorando que, a pesar de que según el Artículo 775 Real Decreto de 14 de septiembre de 1882 por el que se aprueba la Ley de Enjuiciamiento Criminal, “se declarará investigado a la persona a la que se le imputen unos presuntos hechos delictivos que serán objeto de investigación judicial para ver si objetivamente hay base suficiente para sostener una acusación futura, es decir, para ver si se va a poder enjuiciar al investigado por el delito”.

A todo éste coro de despropósitos, un tal Pablo Casado, deplorable líder del Partido Popular y perseguido por la inteligencia que no logra alcanzarle, hace gala de su injustificada y enfermiza prepotencia, negándose a responder a los medios de comunicación acerca de la corrupción de la fuerza política cuyo liderazgo detenta, con la dudosa excusa de que él no sabe nada sobre la cuestión, ya que los hechos son anteriores a su presidencia.

Un informe de los Servicios de Información de la Guardia Civil de la Zona de Cataluña, revela que los Comités de Defensa de la República (CDR) pretendían atentar contra Pablo Casado: dada la personalidad, competencia y altura intelectual del interesado, cabe asignar a los CDR más sarcasmo que belicosidad.

Y es que las élites del PP son como una novela barata, mucha fama y poco contenido, algo así como un cuento sin moraleja escrito con mala ortografía, siendo ejemplos vivientes de cuanto decía al respecto José de San Martín: “la soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.

Estos seres antropomorfos, tan sumamente imbéciles que creen habitar en el Olimpo, no son conscientes de que cuando su actual púrpura no pueda guarecerles, van a tener que responder de todas sus arbitrariedades.

Por tanto es preciso terminar con la retahíla de despropósitos contra nuestro Estado de derecho y su ordenamiento jurídico de esta panda de desaprensivos que revelan un totalitarismo sin parangón en toda la Vía Láctea, pues siguiendo su misma pauta de actuar como les venga en gana podrían cometer cualquier otro desafuero contra quien estimasen oportuno, por lo que deben tener en cuenta la máxima de Fray Gabriel Téllez (Tirso de Molina): “peca de grosero quien aguarda que le digan que se vaya”.

Efrén Díaz Casal

Coronel de Infantería (R)

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