1. ANÁLISIS GENÉRICO DE LOS CONCEPTOS DE PATRIA NACIÓN, ESTADO Y DEFENSA NACIONAL.

    El sentimiento nacional, entendido como sentirse español o ser patriota, está en quiebra en España, hablando en términos generales. Existe una gran diferencia entre lo que ha significado y lo que ahora es; en este sentido, los españoles nos encontramos en una situación de déficit patriótico. No es pues de extrañar que una Institución que ha sido la abanderada durante décadas de ese sentimiento patriótico, muchas veces exacerbado, sufra ahora las consecuencias de haberse identificado con ese nacionalismo español centralista y uniformador de pasadas pocas.
 
    “Espacio geográfico, protagonistas humanos, sentido nacional, parecían ayer sinónimos, y sin embargo en el presente no son unánimes los sentimientos de quienes quedaron englobados, por la fuerza de la geografía y de la historia, en esa comunidad llamada España[4]”. Estas palabras sintetizan perfectamente lo que sucede en la actualidad al respecto, la falta de un espíritu unánime y solidario. En este sentido no hay que olvidar nunca que una de las principales misiones del Ejército es mantener la integridad territorial o unidad de España, así como ejercer una función socializadora o de integración en una Patria común, que se contrapone con ciertas corrientes socio-politicas de Vascongadas y Navarra. Hay otra razón mas para rechazar la incorporación al Servicio Militar alentada por ciertas organizaciones y reflejado en los decretos de los ediles de gran cantidad de Ayuntamientos Vasco-Navarros. Lo que en otras Regiones de España pudiera entenderse como una decisión individual y meditada por parte de la juventud, aquí esta mediatizada por una acción planificada de marketing político de diversas tendencias, agravado por una sobrepresión del nacionalismo excluyente de carácter disgregador que no quiere nada con España y sus Instituciones, pero muchísimo menos con el Ejercito al que califican como Fuerzas de Ocupación. Esta diferencia se percibe, por ejemplo, en como los ciudadanos de otras regiones respetan su Bandera; en Vascongadas y gran parte de Navarra, este símbolo Patrio tiene un significado incluso reaccionario, significa la ocupación y la negación de una cultura que es patrimonio de todos los españoles. Al hablar de Patria (patrimonio común) nos referimos a valores espirituales y estos son producto y consecuencia de multitud de factores que se forjan con el tiempo, y por tanto no es fácil actuar sobre ellos con resultados rápidos, lo que sin duda genera una perversa dinámica autoalimentada. La necesidad de que enseñemos a nuestros hijos lo que tenemos en común todos los españoles, y no solo lo particular, es fundamental para desarrollar un espíritu solidario, no ya de defensa nacional. En este caso no se centra el objetivo de los jóvenes en la defensa de la patria, España, por no tener una conciencia de amor intimo a la Nación y al Estado, sino todo lo contrario.
 
    ”Toda persona tiene derecho a una nacionalidad[5]”, y: ”Toda persona tiene derecho a la nacionalidad que realmente le corresponda[6]”. El derecho a la nacionalidad, dice Nicolás López Calera, de la Universidad de Granada, significa que el sujeto tendrá protección jurídica de su Estado tanto en el interior como en el exterior. Esa protección jurídica puede llegar a la necesidad de la Defensa del Patrimonio común por medio incluso de la Fuerza. En cualquier caso afirma que lo que se debe destacar “es la identificación individual o personal con relación a una nacionalidad.” La vinculación a un pasado y a un presente comunes, con convicción moral o por la fuerza de una política o de unas leyes coactivas, hace que de alguna manera todos quieran participar en determinar su futuro, porque de alguna manera todos estamos en el mismo barco. En el caso que nos ocupa, muchos no se sienten vinculados a ese pasado, a ese presente o a ese futuro, incluso ni siquiera quieren ser nacionales de este país, si no de otro llamado Euskalherría y por lo tanto “no ayudan antes que a nadie a los de la nación porque no es la suya; su afecto, su interés está con otros, o no está con nosotros”. Es el principio de la solidaridad nacional el que esta en entredicho, no solo el de la Defensa Nacional.
 
    Del análisis de las estadísticas[7] se desprende que existe la convicción, en un porcentaje muy alto de la población, de no pertenecer a la nación española en lo que se refiere a creencias y sentimientos (referido a País Vasco y Navarra), sin embargo existe una dependencia administrativa a un Estado (Staatsangehörigkeit). Eric J. Hobsbawm[8], habla de un patriotismo de Estado: “La identidad primordial que la mayoría de nosotros ha elegido en este siglo XX es la del Estado territorial, es decir, una Institución que establece un principio de autoridad sobre cada uno de los habitantes de un trozo de mapa. Si esa persona es un ciudadano, el Estado reivindica el derecho a obtener -por encima de cualquier otro tipo de exigencias individuales- su lealtad, su amor y, en tiempo de guerra, hasta la propia vida”. Desgraciadamente no coinciden las convicciones morales de pertenencia a la nación española con las exigencias jurídicas y mucho menos con las imposiciones que implica ser nacional en el contexto de una sociedad escindida. Según MacCormick, los individuos son productos sociales. Somos lo que somos según un contexto social. Nuestra identidad es el resultado de nuestras vivencias en el seno de nuestras familias, la escuela, las relaciones sociales, cosas y circunstancias que ocurren en el presente en un territorio determinado, con una herencia de formas y tradiciones comunes. Esta contextualidad no puede negarse y recuerda la vieja distinción que efectuaba F.Meinecke[9], en la que distingue entre nación política y nación cultural.
 
    Según el General Alonso Baquer[10], “la estructura del poder político más o menos tenso con las bases sociales, suele poner como plataforma de partida el tema de la conciencia nacional de defensa”. Afirma que cuando los resultados de los informes sociológicos no son satisfactorios opta en concreto por hacer responsables a los miembros permanentes de las FA,s., que a su juicio y a lo largo de varias décadas no han logrado satisfacer las expectativas de la juventud española. Continúa diciendo que, en otras ocasiones, la opción de búsqueda de responsables es más abstracta y toma los derroteros de una critica social..., afirma que, en definitiva, por culpa de un grave déficit en la conciencia nacional de la defensa, carecemos de voluntariado y sufrimos la réplica cada vez mas organizada al cumplimiento de las obligaciones militares por parte de nuestros jóvenes.
 
    Muestra, dice, de esta doble opción frente las responsabilidades por la ausencia de una conciencia nacional de la defensa, la responsabilidad de los militares y la responsabilidad de los tiempos que corremos, son las respuestas incluidas en el informe INCIPE[11]. Al conocimiento de la realidad social en materia de defensa se llega, al parecer, mediante el estudio de las actitudes de los españoles frente a las relaciones internacionales, ya que los epígrafes fundamentales de este informe tratan sobre ello. Pero estas actitudes de los españoles son propias, también, de los profesionales de las FA,s. Solo habría que realiz