SUICIDIOS GC Y CNP

Hoy tocamos el tema “tabú”,que a nadie agrada tocar y a los mandatarios menos.Dias pasados le tocó a un compañero de Ceuta,39 suicidios este año. Prefirió Noviembre,mes de difuntos y todos los Santos. Mes de resumen de año,presupuestos del Estado,incluidos.Un suicidio más,por lo visto,tras años y años sin prestarse atención alguna,ni por unos ni por otros. Tapadera máxima y silencio. El muerto al hoyo…..mientras el vivo, al bollo. A conseguir sacar más dinero, que son votos y sentarse en el Consejo como paradigma del culmen, el Everest conseguido. Detrás quedará una viuda e hijos,desamparados,sola ante la burocracia, casi apestada, sin ayuda de nadie. Su delito,haberse casado con un Guardia Civil o un Policia, sufrir sus inquietudes y sinsabores.

Según el Instituto Nacional de Estadística, en el año 2019, último del que ofrecen datos, se suicidaron en España 3.671 personas, una cada dos horas y media, diez al día. Esta cifra, no obstante, se habrá acrecentado en los últimos meses a consecuencia de los devastadores efectos que la pandemia ha tenido en la salud mental de la ciudadanía. Sin ir más lejos, el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid alertaba que las tentativas de suicidio han aumentado un 250% entre los niños y adolescentes. El impacto de esta “amenaza silenciosa” es todavía difícil de calcular.

Dentro de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, estas cifras, si cabe, preocupan todavía más. Entre 2001 y octubre de 2020 se produjeron 395 suicidios entre miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. El dato aparece reflejado en una respuesta remitida por Interior al diputado de EH Bildu Jon Iñarritu, que había formulado varias preguntas para tratar de determinar el número de agentes que se habían suicidado en los últimos 20 años. “Fecha, provincia, edad y género del agente”; “cuántos de ellos estaban en tratamiento psicológico o psiquiátrico”; “cuántos de ellos se suicidaron con su arma de servicio” y “cuántos con otro arma para el que contaban autorización”.

Interior, no obstante, respondía que, del total, 235 eran guardias civiles y otros 160, policías. El resto es información clasificada como “reservada” bajo el amparo de la Ley de Secretos Oficiales. 

Una proporción alarmante

De la Memoria de la Primera Jornada para la Prevención del Suicidio en el Ámbito Policial, fechada en 2018 y elaborada por el Sindicato Unificado de Policía, la Asociación Unificada de Guardias Civiles y Comisiones Obreras, se extrae que el índice de suicidios en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad es notablemente superior a la media del resto de la población, el triple en el caso de la Guardia Civil y el doble en el de la Policía Nacional.

En este sentido, en el periodo que va de 2008 a 2015, la tasa por cada 100.000 habitantes en nuestro país osciló entre los 6,8 y los 8,4 casos. En esos mismos años, la incidencia en el seno de la Policía Nacional se elevó a entre 8,7 y 16,4 casos, superando a las muertes por acto de servicio. De hecho, en el periodo que comprende los años 2013 a 2017, solo en la Policía Nacional constan trece fallecimientos en acto de servicio y siete “in itinere”, cuando el agente se desplazaba o regresaba de su trabajo. En cambio, en ese mismo periodo, el suicidio fue la causa de la muerte de 53 agentes.

La Guardia Civil, por su parte, estima que entre sus filas un agente se quita la vida cada 26 días. 

Conducta compleja y multicausal 

Aunque tradicionalmente se tiende a buscar una causa determinada a cada suicidio concreto, la realidad es que detrás de este tipo de muertes se hallan un cúmulo de factores “que van produciendo en el agente ansiedad, estrés y/o depresión que le llevan, ante un episodio detonante, a materializar la intención suicida”, explican en la citada memoria.

Entre estos factores, las condiciones del trabajo, en particular en algunas unidades y funciones con un mayor impacto socio psicológico, que figuran en muchos casos como un factor más de riesgo. Debido a su profesión, el trabajador de la seguridad pública se ve abocado a participar activamente en vivencias que muestran el lado más desolador de la experiencia humana. Desde asesinatos, agresiones, accidentes con heridos, violaciones, pederastia, terrorismo, catástrofes… Una exposición a intervenciones violentas que pueden facilitar, además, la desensibilización al miedo

También razones de desarraigo, muy presentes por la movilidad de los agentes, las fracturas familiares, o la dificultad en muchos casos de una adecuada conciliación, que se traduce en un elevado índice de separaciones y divorcios.

La ausencia de vigilancia de la salud psicosocial u otros problemas del ámbito personal, son situaciones todas ellas que pueden conducir a este tipo de decisiones.

Prevención 

En noviembre de 2020, la Dirección General de la Policía aprobaba el primer protocolo para prevenir los suicidios, un ambicioso plan que incluía, entre otras medidas, la puesta en marcha de un teléfono de atención psicológica “gratuito y confidencial” en funcionamiento las 24 horas del día durante todo el año para prestar atención “inmediata”. A pesar del enorme paso que supone para el Cuerpo, desde los sindicatos apuntaban la necesidad de dotar al plan de medios humanos suficientes para hacerlo efectivo.

Una reclamación que también hacen desde la Guardia Civil, cuyo protocolo, aprobado en 2002 y en constante actualización, no cuenta con los recursos suficientes

Ni una satisfacción, ni antes con el terrorismo imperante,refugiada en los Cuarteles o en las Comunidades de vecinos, con pisos de alquiler, sin ayuda alguna, ocultando por ocultar, hasta el uniforme del marido, para que nadie sepa, quién es y lo que hace; hoy sin terrorismo pero discriminados por la precariedad económica frente a Mossos y Erzaintza o Policias Locales y ante los energúmenos políticos, que prefieren sojuzgar a los dóciles funcionarios que lo soportan todo: desde insultos y agresión, por póngase una mascarilla hasta la que le viene encima, por repeler una cuchillada,por un desequilibrado.

Todo te puede llevar a un bajonazo psíquico, que te lleva a optar por lo más fácil: apretar un gatillo contra tí.¿Las causas?, pueden ser variopintas,pero en todas impera,el ambiente en que te desenvuelves,presidido por una inadecuada aplicación de las Leyes, en cuya cúspide para la Guardia Civil se encuentra un Código Penal Militar, que nada tiene que ver ni con la misión constitucional, ni con lo que la sociedad te demanda en el dia a día, que no es otra que seguridad,acorde con los tiempos que vivimos.La Administración, erre que erre, al aplicar una legislación que no corresponde, te hace vivir en una sinrazón, deshubicado, con la espada de Damocles, sin alicientes personales. O aplicas el pasotismo como supervivencia o como hacía el borrachín de marras, “coger el uniforme e hincharlo a palos,a diario”, hasta que sepa que lo que soporta de uno u otro,es el uniforme, no tú” como persona. Abstrayéndote de la realidad te obnubilas y la primera advertencia o apercibimiento del inmediato superior, por la nimiedad mas nimia, te lleva a esa mala decisión: suicidio. Es más que un cáncer y por no pensar,no pensastes ni en mujer ni en hijos, padres y familiares; que incluso alguna mente malpensada, dirá que eres el culpable de tan drástica decisión.

Para mas INRI. Toda esta problemática la expuse al Director General Santiago López Valdivieso(PP),allá por los años 2000, sin solución alguna, pues le resbaló todo, como le resbala a la Directora actual y en general,a las Asociaciones centradas ahora, en lo crematístico, culmen de sus inquietudes.

A nadie le importan las 3 inquietudes que movian lo anterior:

Director General Civil

Desmilitarización

Democratización del Cuerpo

Como a nadie importa qué hizo la Administración,dictatorialmente con la UDGC y la Oficina del Defensor del Guardia Civil, ambas promovidas por el que suscribe y que con sólo dar un Número de Registro, dejándola desarrollarse normalmente, quizás se hubiera solucionado el tremendo tema suicidios, locos ficticios y tantos miles de pérdidas de condiciones psicofísicas, a razón de 2.000 por año.Un auténtico disparate y fraude a las arcas del Estado,sin justificación alguna,como no la hay, por quién decide quitarse la vida, así sin más, dejando el problema para el que venga detrás….!!que arree!!.

Manuel Rosa Recuerda(Promotor UDGC y ODGC)

El hombre puede creer en lo imposible, pero no creerá  nunca en lo improbable. (Oscar Wilde)

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2 comentarios

  1. «Voy a dormir»: Alfonsina Storni; poema y análisis.

    Voy a dormir (Voy a dormir) es el último poema de la escritora argentina Alfonsina Storni (1892-1938), escrito pocas horas antes de su muerte.

    Ciudad de Mar del Plata, primavera. Una mujer de cabello corto camina con decisión hacia la playa. Algunos dicen que Alfonsina Storni se internó lentamente en el Océano Atlántico; otros deducen que se arrojó a las aguas embravecidas desde una escollera.

    Lo único cierto es que Alfonsina Storni desapareció en el mar en la madrugada del 25 de octubre de 1938. Tenía 46 años de edad.

    Esa misma noche, horas antes de su desaparición, Alfonsina Storni envió tres cartas: una para su amigo Gálvez, solicitándole que cuide a su familia; otra para su hijo, Alejandro; y una tercera para el periódico La Nación, adjuntando su último poema: Voy a dormir.

    Voy a dormir, uno de los mejores poemas de Alfonsina Storni, es también su despedida y la de muchos que han deseado dormir antes de tiempo para toda la eternidad.

    Voy a dormir.
    Voy a dormir, Alfonsina Storni (1892-1938)

    Dientes de flores, cofia de rocío,
    manos de hierbas, tú, nodriza fina,
    tenme prestas las sábanas terrosas
    y el edredón de musgos escardados.

    Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
    Ponme una lámpara a la cabecera;
    una constelación; la que te guste;
    todas son buenas; bájala un poquito.

    Déjame sola: oyes romper los brotes…
    te acuna un pie celeste desde arriba
    y un pájaro te traza unos compases

    para que olvide… Gracias. Ah, un encargo:
    si él llama nuevamente por teléfono
    le dices que no insista, que he salido…

    Alfonsina Storni (1892-1938)

  2. Gracias, Sr. Rosa, por este necesario artículo.

    Parece que para hablar de vulvas y pezones, sí nos hemos “liberado de tabúes”, pero no para ser vocales respecto al suicidio en los Cuerpos de Seguridad, el hecho de que tantas personas, por desesperación y dolor emocional, no hayan soportado levantarse un día más de la cama y hayan tragado la pistola.
    La mayoría son hombres; me pregunto si, en caso de ser mujeres, se hablarían de ello en los foros y existiría repulsa por parte del gobierno.

    Celebro que al fin se haya creado un protocolo antisuicidios, aunque como siempre sucede en España, llega tarde y es ineficiente: a los pies de la muerte, cuando uno ha cruzado el punto de no retorno, se disuade a pocas personas.
    Lo que reduciría sustancialmente el número de policías, guardias civiles y militares que se comen la pistola, es solucionar el problema cuando comienza: colocar un psicólogo o psiquiatra 24 horas 365 días al año, en cada comisaría, cuartel y base militar española, en España y el extranjero. Así, cada vez que se produjese una laceración emocional, el uniformado podría recibir ayuda. En lugar de esperar a que desee estar muerto.

    Como siempre, no hay recursos. Sí los hay para sufragar prostitutas y banquetes de políticos y sindicalistas, comprar mafiosamente medios de comunicación, crear duplicidades institucionales, mantener 23 ministerios cuando no son necesarios ni la mitad, y regalar coches a cuerpos de seguridad marroquíes mientras sus súbditos apedrean a nuestra Guardia Civil en la frontera.

    Sr. Rosa, agradezco su detallado y sensible artículo, ojalá abriese telediarios. Sólo puedo desear que continuemos en el camino de vocalizar la verdad incómoda, en lugar de ocultarla hasta que el silencio cómplice, la indiferencia y la negligencia de políticos y ciudadanos, dinamiten la salud mental y emocional de nuestros Cuerpos de Seguridad. Ellos merecen continuar vivos muchos años, para ejercer su vocación y ser felices.

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