«Los españoles pueden dormir a pierna suelta respecto al cumplimiento del deber del Ejército en una situación límite en Cataluña»

AR.- Nos gusta conversar de tarde en tarde con Enrique Área Sacristán , teniente coronel de Infantería en la reserva actualmente pero en activo cuando se produjo la entrevista, doctor en Sociología por la Universidad de Salamanca y colaborador de Alerta Digital desde 2014. Se trata de un alto mando que glosa con el ejemplo las virtudes arquetípicas de un soldado español: recio, austero, católico practicante, honesto, culto, cabal… Su forma de entender la función militar, de la que emerge la razón de su existencia, proporciona serenidad y perspectiva a sus exposiciones. Pocos intelectuales serían capaces de coordinar el análisis profundo y la trascendencia histórica de España como él. El papel de nuestras Fuerzas Armadas en la sociedad española del siglo XXI, las retribuciones a los militares, las denuncias por acoso sexual dentro de la institución castrense, la espiritualidad en el Ejército y la situación en Cataluña, son algunos de los asuntos profusamente analizados por quien es sin duda uno de los mandos militares en activo más cualificados. «Creo que ese sentimiento que tienen estos energúmenos es el de insatisfacción por tener en la Nación unos Ejércitos unidos y con unidad de doctrina, cosa que no sucedió en la Guerra civil de 1936 y que fue motivo, precisamente de que la guerra durara 3 años», señala en la entrevista al referirse a las burlas y críticas que reciben las Fuerzas Armadas por parte de algunos miembros del separatismo catalán. Les presento a un militar con mayúsculas y a un leal amigo.

-Usted es de los pocos militares en activo que se atreven a opinar sobre asuntos que nos conciernen a todos. ¿Por qué no hay más ejemplos tan saludables como el suyo?

Es un problema de educación desde el mismo momento de ingreso en la milicia a la que acceden solo los más capacitados. Muchos profesionales consideran que su carrera no es solo un trabajo, sino que cubre una misión especial. Dado que la sociedad civil y sus líderes políticos dependen tanto del consejo y la competencia de los oficiales de carrera, se produce una fuente de tensión ya que se da preferencia a los valores comerciales y económicos y al éxito en los negocios, incluso con la cultura del pelotazo, impensable e imposible en la generalidad en el ámbito militar.

-¿Cómo se sabe que son los más capacitados?

La selección de la carrera militar, como la de cualquier carrera, supone la interrelación de oportunidad más un complejo de factores sociales y de personalidad. En cierto sentido, según Janowitz, decir que la elección de la carrera militar es mediocre, es la expresión de una ideología liberal que sostiene que, dado que la guerra es esencialmente destructiva, las mejores inteligencias se sienten atraídas a empresas más positivas. Esto, aunque personalmente no lo creo, pudiera haberse producido en el pasado con un pequeño porcentaje de profesionales, en la década de los cincuenta y sesenta, pero no a partir de entonces en el que se instauraron unas oposiciones en las que se exigía, incluso en algunas promociones, el curso de primero de Ciencias físicas.

Actualmente el ingreso en las academias superiores de los Ejércitos obliga a tener una media de selectividad muy por encima de cualquier carrera civil que se quiera realizar amen de una preparación física y sicológica por encima de la media de los jóvenes españoles.

Existe, más bien, la opinión entre los educadores de que el nivel intelectual de los que ingresan en la profesión militar como futuros oficiales de carrera a través de las distintas formas, promoción interna y directa, reflejan los criterios efectivos y adecuados a la realización de una Ingeniería y que en cualquier concentración extensiva de alumnos los futuros oficiales se encuentran en el extremo superior del continuo de inteligencia. Se puede afirmar que el cociente de inteligencia medio de los cadetes y futuros Mandos ha sido y es significativamente más alto que el de alumnos de nuevo ingreso de las Universidades, según nos demuestran los resultados y porcentajes de alumnos que finalizan sus carreras en la vida civil.

Pero volviendo a la primera pregunta, aunque la conducta del militar tiene profundas consecuencias políticas, es evidente que los oficiales y suboficiales no luchan, como ha quedado demostrado en los últimos 100 años, por una ideología política expresa. Sólo en las graduaciones más altas y entre sus miembros de élite parece que existe un interés mayor por los fines políticos de la institución militar. La vocación y el honor es la base del sistema de creencias desde los alumnos de las Academias hasta los empleos superiores. La eficacia de éstas funciona precisamente gracias a que no depende de una elaborada justificación política que sí parece que se tiene en el ascenso al Generalato.

No quiero decir con ello que el militar no se atreva a manifestarse con libertad como a derecho le corresponde según la Ley de Derechos y Deberes del Militar Profesional, simplemente tiene la paciencia necesaria para no inmiscuirse en temas que no quiere opinar o no puede opinar seriamente porque le falta información veraz sobre los casos en cuestión. Decía Jorge Vigon que sólo cuando se llega a ciertos escalones de mando se está en disposición de formular hipótesis de salida sobre determinados temas que superficialmente inciden en las reacciones de la Institución.

-A la vista de las respuestas, es necesario realizar dos preguntas: ¿no se tratará, la elección de la carrera militar y la eficacia de los individuos en ella, de una cuestión de motivación, más que de simple inteligencia? ¿No podría ser que la motivación subyacente de una carrera militar fuera la de encontrar una vía no competitiva y protegida que lleve al logro de ambiciones limitadas para algunos?

En relación con la primera pregunta, la elección de la carrera militar es para la mayoría una elección muy importante en la que las personas piensan que les ofrecerá las recompensas y gratificaciones que desea.

Para tales personas la carrera militar tiene connotaciones de “vocación”, con cierto sentido de misión. Representa un rechazo deliberado de lo que se consideran horizontes prosaicos y limitados al mundo de los negocios. En las ciudades, no hace mucho tiempo y durante unos años, ha estado mal vista la carrera militar por factores socio-políticos. Es en el origen rural donde se legitimaba y se le daba especial significado a la carrera militar. En el interior aún subsistía la idea de que existía otra gloria distinta de la que proporcionan los beneficios en el mercado. Aún se valoraban y se valoran las virtudes del valor físico, el protocolo social y una idea general de servicio a la comunidad.

La carrera militar ofrece a los jóvenes resueltos una oportunidad de alcanzar estos valores y, a cambio, permite a las fuerzas armadas perpetuar el espíritu marcial.

La investigación empírica directa para elegir la carrera militar así lo demuestra.

La identificación nacional subjetiva, también es un factor a considerar en la elección de la carrera militar. Parece que están íntimamente unidas estas tres variables: la identificación nacional, la tendencia conservadora o de derechas de los alumnos y la elección de la carrera militar. En nuestra Nación, según Rafael Martínez Martínez, habida cuenta de la actual organización territorial del Estado y dada la presencia de sectores que cuestionan su adscripción a la nación española, desde la aparición de movimientos secesionistas se vienen estudiando los sentimientos de pertenencia y los nacionalismos. Para tratar esta cuestión el investigador utiliza diversos instrumentos entre los que se destaca la Identificación Nacional Subjetiva (INS).

Atendiendo a este indicador, las opiniones de los alumnos de las distintas academias muestran una clara lealtad hacia la nación española, ya que dos terceras partes se considera solo español.

Lo que sí resulta significativo es la gran diferencia que existe en la forma de pensar en esta cuestión de los alumnos en relación, con el mismo arco de edades, con lo que piensa el resto de la juventud española.

Respecto a la segunda pregunta es necesario decir que las estadísticas no indican que se produzca una elección de la profesión militar, en la generalidad, por motivos de seguridad económica; éstos son alumnos de promoción interna y la mayoria, 75% sin familia militar. Nunca en el Ejército los profesionales han disfrutado de unos emolumentos lo suficientemente atrayentes como para que un bachiller decida su ingreso por este motivo.

-En relación con esta última cuestión, la Comisión de Defensa califica como grave las retribuciones de los militares. ¿Comparte esta visión?

Los miembros de las Fuerzas Armadas están sujetos a un régimen de personal que implica unas especiales circunstancias y servidumbres en su desempeño profesional, al desarrollar sus funciones en el ámbito de la seguridad y la defensa.

La estructura retributiva sigue el marco de la de los funcionarios civiles, conservando las denominaciones más acordes para el ámbito militar: retribuciones básicas como son sueldo, trienios y pagas extraordinarias; retribuciones complementarias como son el complemento de empleo, el complemento específico, el complemento de dedicación especial y la gratificación por servicios extraordinarios.; y, finalmente otras retribuciones e indemnizaciones.

Existe un Consejo Superior de Personal que, entre otras materias, trata de esta a través de las distintas asociaciones con representación en el Consejo que llevan años tratando de equiparar los sueldos al funcionarado civil. Desconozco la brecha salarial que existe entre unos y otros pero, sin negar que esta pueda ser de cuantía importante en los distintos tipos de retribuciones, creo haber entendido por la prensa, no me he leído el documento oficial de la Comisión, que ésta se produce sobre todo con las clases de Tropa. Me parece muy bien que se equipare el sueldo de ésta y del resto de los componentes de los Ejércitos.

Todo lo que sea mejorar con justicia los emolumentos de todo el personal del Ejército me parecerá bien, pero no me atrevo a compartir con la Comisión de Defensa lo que desconozco en el fondo y en la forma.

-Asociaciones militares exigen suspender la salida de las Fuerzas Armadas de los militares temporales a los 45 años. ¿Qué opina?

El conocimiento, las capacidades, habilidades y actitudes y aspiraciones profesionales se modifican a medida que una persona madura. Las etapas, similares a todas las carreras, son las siguientes: Preparación para el trabajo. (0-25 años), ingreso en la organización. (18-25 años), inicio del desarrollo. (25-40 años), Parte media. (40-55 años), Final del mismo. (Retiro).

Así, de esta manera, según la Ley del Servicio Militar, que los profesionales deben conocer en el momento de la firma de los contratos y a lo largo de su carrera, éstos son plenamente conscientes que deberán abandonar las Fuerzas Armadas a los 45 años sino promocionan o se hacen permanentes. Los Ejércitos no se pueden permitir un envejecimiento de esta envergadura entre las clases de tropa.

-¿Cómo se proyecta este desarrollo profesional a la tropa profesional? ¿Cumplen las etapas de este desarrollo en toda su extensión?

Se debe afirmar que sólo en parte cumplen estas etapas:

Primero, con respecto a la preparación para el trabajo, según el “Resumen Ejecutivo de la Investigación”, informatizado en la publicación “La profesionalización del Ejército”, inmerso en el capítulo “Resultados de la Profesionalización”, el grado de cualificación o de preparación educativa de los aspirantes a los que corresponde la salida es muy baja, con pocas o nulas opciones ocupacionales alternativas, por lo que se encuentran muy poco preparados para sobrevivir en un ambiente militar como demuestran las estadísticas relacionadas en el mismo documento.

Segundo, con respecto al ingreso en la organización y la obtención del puesto deseado, el Ministerio de Defensa realizó un esfuerzo enorme para “colocar” a los que iban a ser los futuros profesionales en las áreas de trabajo y en los lugares de origen que más se ajusten a los deseos de los mismos. Se habló, cuando iba a desaparecer el Servicio Militar Obligatorio, de un “Servicio a la carta”, que se repitió con la recluta profesional de los ingresos de la primera época.

Tercero, difícilmente se llegaría al desarrollo medio de estos profesionales con la edad de pase a la reserva que tienen a no ser que accedan a Tropa Permanente.

Cuarto, como consecuencia de lo anterior, y a excepción de los que accedan a Tropa Permanente, no accederán al retiro en esta actividad.

-¿Qué soluciones tiene este problema a su modo de ver?

En la planificación del desarrollo profesional se debe hacer algo más que limitarse a adquirir el conocimiento y habilidades específicas de un puesto. El conocimiento del puesto es esencial, pero es preciso desarrollar otras habilidades para tener éxito en la reincorporación al mercado de trabajo civil, caracterizado por una atroz competencia.

Así, bajo estas condiciones de trabajo, podemos hablar de “La trampa del estancamiento”. Judith Bardwick fue la primera en dar el nombre al fenómeno del estancamiento. Un estancamiento en el desarrollo profesional es una situación en la que, por razones organizacionales o personales, la probabilidad de ascender profesionalmente es baja. Existen tres tipos de estancamiento: estructural, de contenido y vital.

El más importante para nosotros es el estructural, que es aquel en el que se marca el final de las promociones: es preciso abandonar la organización para encontrar nuevas oportunidades y retos.

No menos importante para la tropa profesional es el estancamiento de contenido. Este es aquel que ocurre cuando la persona domina hasta tal punto el puesto que se aburre con las actividades cotidianas. Destacando los rasgos menos discutidos de toda profesión, en cuanto tal profesión, cabe enumerar los siete siguientes, algunos de los cuales ya hemos visto con anterioridad:

1) Un saber específico no trivial, de cierta complejidad y dificultad de dominio, que distingue o separa a los miembros de una profesión de quienes no la ejercen o no pueden o deben ejercerla porque, como decíamos antes, les falta el saber específico citado y que se les debe proporcionar durante su servicio a la Patria;

2) un progreso continuo de carácter técnico, de diverso ritmo, según los puestos que se vayan a ocupar y según las especialidades fundamentales, Cuerpos y Escalas a los que están adscritos, al filo de los continuos cambios en las necesidades y posibilidades de servicio para el conjunto de la Sociedad;

3) una fundamentación crítico-científica en la que se apoya y encuentra justificación y posibilidad el progresivo cambio técnico-profesional referido en el párrafo precedente;

4) la autopercepción del profesional, identificándose con nitidez y cierto grado de satisfacción como tal profesional de la milicia que debe buscar-encontrar un trabajo en la vida civil;

5) un alto nivel de institucionalización por lo que se refiere a la ordenación normada del ejercicio de la actividad en cuestión;

6) reconocimiento social del servicio que los profesionales prestan a los ciudadanos, pudiendo dar lugar este reconocimiento a niveles prácticamente ilimitados de mayor o menor prestigio, en relación con otras profesiones definidas socialmente como tales;

7) sujeción a un código profesional que también debe ser valorado por la Sociedad a la hora de contratar personal disciplinado.

-¿Comparte la inquietud que nosotros sentimos sobre el conflicto catalán un militar de larga data como usted?

Los militares sienten una gran preocupación por este problema sin distinción de empleos, entre los que me encuentro como uno más.

Traslado del Cristo de Mena por los Caballeros Legionarios

-Pese a la secularización imperante en la sociedad española, el desfile de los legionarios en Málaga ha desbordado todas las previsiones, ¿a qué cree que se ha debido?

Yo no creo que impere la secularización en la sociedad española. La prueba está que un 70% de la población se define como católica o, al menos, cristiana y que en unos momentos en que institucionalmente se da más importancia al bienestar emocional y biológico de homosexuales, lesbianas y prácticas paganas de dudosa moralidad en las que predominan el ataque a la familia tradicional y a los sentimientos cristianos haya una explosión de júbilo ante una manifestación en la que se unen los valores tradicionales de los Ejércitos con los valores tradicionales cristianos, creando un misticismo que va más allá de lo religioso.

-Usted es doctor en Sociología por la Universidad de Salamanca. ¿Qué siente cuando los separatistas intentan hacer burla de nuestras Fuerzas Armadas proyectándolas como una institución carpetovetónica?

No sé a qué se refieren con ese calificativo ya que en los medios somos uno de los países más avanzados. No voy a enumerar los logros que se han conseguido en materia de medios y personal en las Fuerzas Armadas. Creo que ese sentimiento que tienen estos energúmenos es el de insatisfacción por tener en la Nación unos Ejércitos unidos y con unidad de doctrina, cosa que no sucedió en la Guerra civil de 1936 y que fue motivo, precisamente de que la guerra durara 3 años.

-¿Apoya la decisión de la ministra Cospedal de ordenar las banderas a media asta en señal de la muerte del Hijo de Dios?

Los Ejércitos son depositarios de conservar las tradiciones y una de ellas es el indiscutible protagonismo que tuvieron los mismos en la cristianización de medio mundo. Aunque solo sea por tradición, se debe conservar ese pequeño acto sensible de respeto y admiración a los que dieron su vida en lejanas tierras americanas y europeas luchando por la conversión y conservación de la cristiandad, base moral de la sociedad europea e hispano-americana.

-¿Le preocupa que las peores taras del feminismo afecten al Ejército en base a las denuncias de acoso sexual, en muchos casos falsas?

La verdad es que no me preocupa en absoluto. Sólo en muy especificas y raras circunstancias se salta el protocolo instituido en el Ejército para estos casos. Trabajamos para que estas circunstancias no se produzcan y creo que lo hemos conseguido. A las mujeres se les ve como uno más en todos los escalones. La prueba está en que próximamente veremos mandar regimientos a coroneles féminas.

-Tiene usted muchos seguidores en Alerta Digital. En nombre de ellos, me atrevo a formularle esta pregunta: ¿pueden dormir tranquilos respecto al cumplimiento del deber de nuestras Fuerzas Armadas en una situación límite en Cataluña?

Sin ningún genero de dudas, pueden dormir a pierna suelta.

Entrevista realizada por AD al Teniente Coronel Enrique Area Sacristán. ABR2018

Compartelo:
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • email

Enlace permanente a este artículo: https://www.defensa-nacional.com/blog/?p=3548

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.