Los carros Leopard que España quería colar a Ucrania no los quiso Perú ni a precio de saldo.

Fue una absoluta calamidad. No había culpables, tan solo, si acaso, los responsables de las infraestructuras civiles y de previsión, pero no había nada que hacer. En el Regimiento, por otra parte, aunque la mayoría de los carros estaban aparcados y con escotillas cerradas, algunos no lo estaban. El cuadro era dantesco. Cuando bajaron las aguas, y se despejó un poco la situación, sobre algún carro apareció, incluso, algún turismo o vehículo comercial que había sido arrastrado por la riada. Todos los carros fueron afectados, algunos muy gravemente. Las direcciones de tiro, la óptica, toda la electrónica, motores,…Resulta imposible de describir. Lo peor no fue el agua, sino el barro, que entró por todos los lugares.

“El general Lago, a la sazón jefe de la División Acorazada Brunete 1, desde Burgos, pidió al jefe de la Brigada que pusiera en marcha inmediata cuantas medidas se le ocurriesen para rescatar el batallón de carros de Badajoz. La actividad fue frenética todo el fin de semana, pero era muy poco lo que nosotros podíamos hacer. Aparte de hacer acto de presencia, y destacar a los fieles brigadas Torregrosa y Millán junto con el alemán Peter Kerls, recurrimos a solicitar el apoyo de Krauss Maffei”. Los órganos logísticos del ET se volcaron por completo, como era natural, pero la labor a desarrollar fue ingente. El batallón de carros Leopard de la BRIMZ XI (44 carros) tardaría en volver a ser operativo de nuevo, más de dos años.

Sabemos que, en Alemania, el Ejército alemán quedó desolado. Nunca había ocurrido nada parecido con anterioridad. El consejo recibido fue el de trasladar todos los carros recuperados de nuevo a Alemania, y proceder allí a su reparación, sustituyendo todos los conjuntos afectados, ya que teóricamente, los carros seguían siendo propiedad alemana. El ET no aceptó la propuesta, y era lo más sensato a pesar de las circunstancias, ya que, naturalmente, era España quien tendría que pagar la factura. El coste hubiera sido enorme, y no había manera de hacer frente a tal contingencia. Se decidió contratar a Krauss Maffei, y hacer todo en España, minimizando costes en todo lo posible. Finalmente se logró recuperar el batallón, que volvió a ser operativo en 2000, aunque desde Alemania siempre se dieron ciertas reticencias al respecto.

No obstante, y aunque se pudo ver el perfecto comportamiento de los Leopard 2 A4, del RIMZ Castilla 16 –más de 10 años después-, en las jornadas de celebración de las Fuerzas Armadas celebradas en Badajoz, si alguna vez se acomete el proyecto de transformación de carros Leopard 2 en carros de zapadores y lanzapuentes, yo recomendaría transformar los carros del Regimiento de Badajoz, algo que ignoro si se tendrá presente hoy en el EME, por razones obvias.

El peor momento que han vivido los carros de combate Leopard que el Ejército tiene hibernados y que pide no fue el de su retiro a su asilo de Calatayud (Zaragoza), sino la riada de barro que los sumergió en noviembre de 1997.

Durante tres días, el 4, el 5 y el 6 de aquel mes, una ciclogénesis explosiva barrió la ciudad de Badajoz y la provincia; también la ribera del río Zapatones en Bótoa, donde se levanta la Base General Menacho, sede de la Brigada mecanizada Extremadura XI. El cieno venció a los todavía jóvenes tanques, llegando a afectar con averías graves a una veintena de ellos.

Es una de las vicisitudes que ha atravesado la partida de carros de la que pudiera haber salido la donación de material militar más importante de España en la guerra de Ucrania. De materializarse -aún no habia iniciado el gobierno español trámites ante Alemania, que ha de dar un nihil obstat-, sería uno de los más notables envíos españoles de armas a una guerra ajena en los últimos 100 años.

El desastre de Badajoz consumió prácticamente la casi entera totalidad de los repuestos recibidos desde Alemania, por lo que hubo que arbitrar mecanismos de urgencia para adquirir nuevos repuestos. Uno de estos mecanismos fue el de enlazar con uno de los grupos de trabajo de la organización LEOBEN (Asociación de Usuarios del Sistema de Armas Leopard) –a la que España ya pertenece hoy como miembro de pleno derecho-, el Grupo KOOPLOG (Kooperative Logistik), que permitía, básicamente, la adquisición conjunta de piezas de repuesto, herramientas y hasta municiones, con procedimientos normales y de urgencia, entre todos los países dotados con el mismo sistema de armas, a precios, en principio, más asequibles que los que podían encontrarse de forma independiente en el mercado industrial, y con plazos más rápidos. En aquellos días, sin embargo, solo Alemania y Holanda –Suecia apenas acababa de adherirse a la organización-, eran usuarios del Leopard 2, por lo que la disponibilidad de repuestos gestionados colectivamente no era muy grande. No obstante, entre todos, y sobre todo con el apoyo de Krauss Maffei, lo reconozco públicamente, se consiguió resolver la situación paso a paso. A mediados de 1998, asistiríamos –el general Martin Gallego, el comandante Gallegos, y yo-, en calidad de observadores a la reunión anual de la organización LEOBEN, que tuvo lugar en la sede de la Escuela de las Tropas Acorazadas italianas en Lecce, Italia.

No se habla de los modernos Leopard 2E fabricados en Asturias y Sevilla y operativos ahora en unidades acorazadas españolas, sino de abuelos fabricados en Alemania en los 80 y 90. El gobierno de Vladimir Zelenski sabe que son carros jubilados. En el día 100 de la guerra, su embajador en Madrid, Serhi Pohoreltsev, cuando pidió más compromiso a España aludió a “material que está en almacén” y que este país no necesita, el asesor del presidente ucraniano Igor Zovkva había sido informado días antes –según fuentes militares españolas- del stock disponible. Las mismas fuentes cuentan que también le contaron en qué estado se encuentra. Y no solo de los carros: también de los misiles Aspide que podrían formar parte de una importante escalada de la ayuda militar española.

Según informa “El periódico” de la pluma de Juan José Fernández el 08/JUN/2022, cuando la riada de barro anegó la base extremeña no se habían cumplido aún dos años del contrato de alquiler que España había suscrito con Alemania, el país fabricante de los tanques. Una considerable partida de Leopard 2A4 tuvo que ir al “escalón IV”. Así llama la jerga militar a la UCI de los tanques. El escalón I es el de averías que soluciona la propia tripulación; el II implica a los mecánicos de la base; el III se soluciona ya en una Agrupación de Apoyo Logístico. Los casos más graves precisan de reparación a fondo en el Parque de Mantenimiento de Sistemas Acorazados, en la periferia de Madrid.

Los Leopard candidatos a viajar a Ucrania formaron parte de un lote de 108 alquilados por España a Alemania en 1995. Había caído el muro y, en ausencia de guerra fría, Alemania se deshacía de su parque de 2.000 leopardos.

En 2005, Defensa se hizo con la propiedad de los tanques alquilados por un precio de ganga, algo más de 15 millones de euros. Hoy 53 descansan en el almacén de Calatayud tras haber seguido una “hoja de ruta” de desmontaje de más de 140 fichas de control.

En realidad se enviaron 54 a Aragón, pero uno fue sacado de allí para colocarlo en el museo que tiene en El Goloso (Madrid) la Brigada XII Guadarrama. No obstante, los Leopard 2A4 siguen siendo un arma potente: los no jubilados están aún en servicio, de hecho, en Ceuta y Melilla.

El ejército planeó transformar los viejos Leopard almacenados en vehículos para Ingenieros, pero no culminó el proyecto por falta de fondos.

Tampoco salió adelante un intento de vendérselos a Perú en 2012. La oferta española se redujo tanto que “rozó el darlos por un poco más de lo que costara volver a ponerlos en marcha”, recuerda un veterano del arma acorazada, buen conocedor de estos tanques. No fructificaron las reuniones con firmas como Expal y Quadripole Ingeniería. La hora de mano de obra de remontaje, en algunos casos, iba a ascender a 80 euros, según el pliego de prescripciones técnicas que rigió su jubilación. Perú se desmarcó pese a lo barato de la última oferta: 11 millones.

Devolver a la vida a los carros almacenados en la Agrupación de Apoyo Logístico de Calatayud (volver a lubricarlos, devolverles sus baterías…) se demoraría un mes. Es un plazo parecido al que costaría reunir el conjunto de máquinas que hace operativos a los misiles Aspide, casi totalmente jubilados por el Ejército.

El cohete no funciona solo. En España, el Regimiento de Artillería Antiaérea 73, que protege el puerto de Cartagena, los usaba en una combinación básica que Defensa bautizó como Toledo: Doce lanzadores Aspide, un cañón antiaéreo Oerlikon GDF07 de 35 mm para proteger a cada lanzador, un radar y una dirección de tiro Skydoor. Los misiles, de origen italiano, fueron dados de baja en 2020 por considerarse obsoletos. En ningún momento ha trascendido por ninguna fuente de Defensa que España fuera a enviar a Ucrania el sistema completo.

La Ucrania invadida no tiene ocasión de mostrar remilgos con el material jubilado. “Como dijo un oficial británico en la guerra de las Malvinas: “Si se puede disparar, es una amenaza”, explica una de las fuentes militares consultadas. Kiev necesita urgentemente oponer material ante el avance ruso.

Es poco probable que los carros que envíe España entrasen en combate en solitario: lo harían integrados en grandes formaciones. Ya puesto en Ucrania y ante las fuerzas rusas, un carro como el Leopard 2A4 español precisará un despliegue anejo para no ser tan vulnerable como lo han sido en la primera fase de la invasión los tanques T rusos ante lanzagranadas individuales como los Javelin (americanos) y los C90 (españoles) con que los ha parado la resistencia ucraniana.

Cuando entre en combate –que finalmente no llega a hacerlo- el viejo leopardo recuperado en Calatayud precisaría un séquito humano no menor. En páramos del Donbás o en las llanuras del sur de Ucrania, lo precederían comandos de hombres buscando a sus depredadores, los cazadores de caza tanques.

“Es aconsejable que este carro vaya acompañado y protegido en un entorno de combate –explica uno de sus antiguos operadores en el Ejército español-. Es decir: escuadrones cazacarros y cazadores de los propios cazacarros, además de cobertura aérea y cortinas de artillería”.

Se refiere este militar a secciones armadas que se desplegarían en vehículos de combate en torno a la formación de leopardos para formar una zona de seguridad en los flancos de los carros. Esa forma de luchar la ha ensayado el Ejército español en los bosques de la provincia de Valladolid con sus unidades acorazadas en entrenamientos anti emboscada.

Así pues, con todo esto, sólo queda la poca vergüenza de nuestro gobierno de ofrecer, en el mejor de los casos, material militar de deshecho por desconocimiento por parte del ministerio de su estado real; pero si tenemos en cuenta que los misiles Aspide, que también tenía pensado mandar a Ucrania, estaban en el mismo estado de inoperatividad, podemos deducir que España NO ES UN SOCIO MILITAR FIABLE por sus continuos engaños y trapichuelas cuyo único fin es quedar bien de farol; pero antes se pilla a un mentiroso que a un cojo.

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